la inauguración

Desde el espacio hasta Moscú

  • La ceremonia inaugural, breve pero intensa, culmina con el saque inicial del balón, recién llegado a la Tierra

Desde el espacio hasta Moscú Desde el espacio hasta Moscú

Desde el espacio hasta Moscú / mauricio dueñas / efe

Rusia inauguró el Mundial 2018, el primero que se disputa en Europa del Este, con una breve pero intensa ceremonia en la que Iker Casillas y Ronaldo tuvieron un papel protagonista.

"Deseo éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados", proclamó el presidente ruso, Vladimir Putin, desde la tribuna.

El estadio Luzhniki, con capacidad para 81.000 espectadores, vistió sus mejores galas para abrir un torneo que echó a andar con el partido entre el anfitrión, Rusia, y Arabia Saudí.

En las afueras del estadio la estatua de Lenin, el fundador de la URSS, presidió la llegada de aficionados, siendo sin duda los latinoamericanos los más animados.

Putin, que raramente ha pisado un estadio desde que llegara al poder hace 18 años, presidió una ceremonia en la que estuvo acompañado del máximo dirigente el fútbol mundial, Gianni Infantino.

Entre los mandatarios presentes destacaron los presidentes de Bolivia, Paraguay y Panamá -ésta última es debutante-, además de los dirigentes de países aliados del Kremlin y el príncipe saudí.

Brillaron por ausencia los líderes occidentales, que declararon el boicot a la ceremonia inaugural, que no al torneo, para no legitimar a Putin.

Tampoco estuvo por motivos de salud Pelé, pero sí Maradona, un gran admirador del presidente ruso. La ausencia de Pelé impidió la esperada reconciliación de los dos astros, una foto largamente esperada por los aficionados de todo el mundo.

Por su parte, Real Madrid y Barcelona estuvieron representados por Emilio Butragueño y Josep María Bartomeu, respectivamente, y escoltados por leyendas como Paolo Maldini, Carles Puyol, Faustino Asprilla, Diego Milito o Samuel Eto'o. También se vio a técnicos en activo como José Mourinho o Arsene Wenger.

La ceremonia fue un cóctel entre los principales exponentes del alma rusa -la música clásica, las bellas artes y el ballet- y los nuevos ritmos de la cultura popular.

La estrella del pop británico Robbie Williams fue el encargado de animar la fiesta y convertir el estadio en una discoteca con canciones como Let me entertain you, Feel o Rock DJ.

Uno de los momentos culminantes fue cuando Williams y la soprano rusa Aida Garufillina interpretaron juntos uno de los mayores éxitos del británico: Angels.

Iker Casillas, campeón mundial en 2010, dio el pistoletazo de salida a la fiesta minutos antes de su inicio al traer al campo el trofeo que levantará en este mismo estadio el ganador del torneo.

Casillas, que estuvo acompañado de Natalia Vodionova, modelo conocida por sus actividades filantrópicas, levantó la copa como hiciera hace ocho años en el Soccer City de Johannesburgo.

Rusia es el país de las artes clásicas, pero también de la conquista del espacio, siendo Yuri Gagarin todo un referente.

Por eso, el balón del partido inaugural repitió la odisea de Gagarin: viajó al espacio en una nave Soyuz, estuvo durante varios meses en el Estación Espacial Internacional y regresó a la Tierra a tiempo para el Mundial.

La última estrella invitada fue Ronaldo, quien iba a hacer el simbólico saque inicial junto a la mascota del torneo, Zabivaka. Pero en el último momento cedió el honor a un niño ruso.

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