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El dopaje biológico sustituye al químico

Mientras el pelotón del Tour se pregunta si es posible ganar la carrera sin doparse, tal y como dijo Armstrong, los científicos denuncian un perfeccionamiento de las técnicas para escapar a la detección.

"El dopaje químico deja demasiadas huellas, el biológico es prácticamente indetectable", afirma el profesor del Instituto de Biotecnología de Troyes Gérard Dine. Dine cree que nuevas sustancias podrían estar llegando al pelotón y se apoya en los análisis clínicos de los laboratorios farmacéuticos sobre productos destinados a curar enfermedades que mejoran el rendimiento físico.

Los especialistas advierten de la llegada de nuevos productos testados en animales que se venden en el mercado negro. Dos de estas sustancias son el Aicar, un anabolizante que aumenta la masa muscular y el S107, que mejora la oxigenación de la sangre y es indetectable.

Según Dine, el dopaje biológico está basado en sustancias que hacen que el cuerpo humano segregue EPO de forma natural. Los productos son inyectados en microdosis, lo que hace imperceptible su presencia en la sangre y apenas modifica los valores del pasaporte biológico.

La insulina, la hormona del crecimientos y ciertos sprays para administrarse EPO son sólo algunas de las formas que puede adoptar el dopaje biológico.

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