Segunda División B

Un doblete de Pedro Ríos, oro puro para el San Fernando

  • La cuarta victoria consecutiva llega en casa contra un Marbella muy complicado.

El bigoleador Pedro Ríos conduce el balón perseguido por un marbellí. El bigoleador Pedro Ríos conduce el balón perseguido por un marbellí.

El bigoleador Pedro Ríos conduce el balón perseguido por un marbellí. / Román Ríos

Y es que no se quiere bajar de la nube. Ni hay quien lo baje. El San Fernando prosigue con su racha triunfal y sumó una nueva victoria, la cuarta consecutiva, que lo acomoda en los puestos de play-off del grupo. El equipo de José Pérez Herrera, que sufrió más de lo previsto, sigue estando en un momento dulce, sigue haciendo soñar a los suyos y sigue solventando los envites, por muy complicados que estos le vengan. Ya el sueño comienza a hacerse realidad.

Y es que el cuadro de La Isla está inmaculado, con unos números sobresalientes, con una solvencia exquisita y con una felicidad que ondea, y no deja de hacerlo, en toda la familia azulina que ayer despidió a los suyos de una manera especial, envueltos en una manta de alegría.

Y eso partiendo de la base que el Marbella ha sido, sin duda alguna, el rival más completo que ha visitado este año La Isla. A ser justos, y después de lo visto, el empate es el resultado que debió de registrar el choque. Pero los de La Isla están en un momento de gracia que no pueden desaprovechar. Todo lo que tocan se convierte en oro y ayer, dos genialidades, dos jugadas elaboradas en un laboratorio que parece no tener fin, dos momentos puntuales, le dieron un triunfo que sigue confirmando a los de San Fernando como el mejor equipo andaluz del grupo IV de la Segunda División B. Habría que frotarse los ojos para ver bien lo que están realizando los hombres de José Pérez Herrera y, sobre todo, seguir sacando leche de la vaca, porque las flacas, a buen seguro, han de llegar durante la temporada.

Con eso, el envite comenzó con la presión de los malagueños, que buscaban el dar un golpe de efecto lo antes posible. Los isleños parecían diferentes ante tanto empuje, pero no perdían, en ningún momento, la compostura. Es bien cierto que el primer nudo en la garganta llegó, y muy pronto. En el minuto 3 ya Juanma, con un remate de cabeza, asustó y en el 8 Juergen se plantó en solitario, tras una jugada trenzada, pero su remate bajo salió demasiado cruzado.

Era el momento de ponerse el cuchillo entre los dientes y comenzar a trabajar, a destruir, a acosar y a robar el cuero al rival y en eso los de Pérez Herrera parecen maestros. No tardaron los isleños en poner el balón en el piso y dominar la situación. Los de Marbella continuaban siendo peligrosos, verticales y rápidos, pero las jugadas de peligro no aparecían.

En el 35’, una falta botada por Elías Pérez en la frontal del área fue rechazada por Rubén Gálvez, que reaccionó bien en segunda instancia. Antes de que Lolo Pavón introdujese el cuero en la portería realizó una falta al cancerbero, por lo que el gol fue correctamente anulado.

Esa acción alertó a los isleños, que un minuto después tuvieron su ocasión más clara en un disparo de Pedro Ríos, que volvía al equipo titular después de diez jornadas y que hizo trabajar a fondo a Wilfred. La primera mitad terminó con un remate de Pablo Sánchez alto a centro de Bruno Herrero y las espadas estaban en todo lo alto con la incógnita de saber, en la segunda mitad, qué equipo tomaría el mando del partido.

Y fueron los isleños. Porque a los cinco minutos de la reanudación una jugada, con casi total seguridad ensayada durante la semana, significó el primer tanto. Diego Simón sacó en largo de banda a la altura del banquillo visitante para que Pau Franch peinase al corazón del área. Allí apareció el más listo de la clase, el pícaro, el veterano Pedro Ríos que empujó el cuero dentro de las mallas de un desconcertado Wilfred.

Pasaron cinco minutos más y, si había salido bien a la primera, por qué no repetir. Idéntica jugada, idénticos protagonistas e idéntico resultado. El dos a cero dejaba demasiado cuesta arriba el partido a los de Padilla y allanaba el camino a los de Pérez Herrera, que solamente tenían que tirar de oficio en lo que restaba de choque.

Pudieron recortar distancias los de la provincia de Málaga en el 67, en un disparo de Añón que Colo sacó bajo palos, y en el 68 Elías Pérez hizo una vaselina que sacaron los defensas isleños in extremis. No era el día para romper la racha de Rubén Gálvez, ni del San Fernando.

Juanma lo volvió a intentar en un disparo que atajó el portero isleño en el 79 y el partido se cerró con un disparo de Manu Ramírez al que le faltó tino. Pero ya estaba cerrado todo, ya estaba la victoria en el bolsillo. Ahora, que pase el siguiente... Continuará.

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