Ciclismo l Dopaje

Los controles del Tour de 2008 dan negativo

  • La Agencia Antidopaje Francesa critica los métodos de la UCI en la ronda gala de este año

El temido terremoto por los nuevos análisis antidopaje del Tour de Francia 2008 no se produjo, pero las dudas por la limpieza de la más importante prueba ciclista del mundo continúan. Todos los nuevos controles realizados después del Tour de 2008 (17 en total) resultaron negativos, según informó el presidente de la Agencia Antidopaje Francesa (AFLD), Pierre Bordry.

"Nuestro objetivo no es encontrar algo", subrayó Bordry durante la presentación del informe de actividades de la AFLD de 2008. En el Tour de ese año se había detectado en la orina de seis ciclistas profesionales la presencia de la hormona eritropoyetina (EPO). La AFLD era responsable entonces del programa antidopaje.

En la última jornada del Tour de este año Bordry había anunciado que realizaría a posteriori pruebas de CERA (EPO de tercera generación) a algunos de los participantes en el Tour de 2008, y los resultados conocidos ayer fueron negativos.

¿Quedó entonces satisfecho Bordry? Más bien no. El dirigente se mostró molesto con el programa llevado a cabo por la UCI en el Tour de 2009, en el que no se registró ningún caso positivo. "No fue todo como debería haber sido", criticó Bordry a la UCI. "Las reglas importantes no se han cumplido".

Ni siquiera el presidente de la UCI, el irlandés Pat McQuaid, que habitualmente celebraría noticias como la conocida ayer en París y que aprovecharía para decir que el ciclismo va por el camino correcto, no mostró ninguna satisfacción. Al contrario. "No estoy aliviado por los resultados, pues el comportamiento de la AFLD y del señor Bordry ha sido absolutamente inaceptable", dijo el irlandés, molesto con las críticas.

Bordry debería haberse puesto de acuerdo con la UCI "antes de hablar con la opinión pública y crear un ambiente negativo", agregó. Para Bordry, la lista de defectos en la última edición fue larga. El enemigo íntimo de McQuaid criticó la excesiva cercanía de los controladores de la UCI con los ciclistas, retrasos en los tests, una mala gestión de las pruebas y un trato preferente al equipo Astana, en el que corría el español Alberto Contador.

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