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Las claves del engranaje

  • Bolli y el espíritu rojinegro tienen la llave del vestuario del Industrial

El entrenador rojinegro, dando instrucciones durante un partido.

El entrenador rojinegro, dando instrucciones durante un partido. / román ríos

Aún es demasiado pronto para hacer balances, pues apenas se han jugado cinco jornadas de liga, pero sí hay muchas cosas que destacar en el seno del Chiclana Industrial. Entre ellas, su entrenador. José Alba Bolli es el principal protagonista del perfecto engranaje del vestuario, que se lleva fraguando desde que llegó al banquillo rojinegro, y que deja muestras de ello en cada partido o entrenamiento.

A estas alturas se han disputado cinco enfrentamientos, con un botín de dos victorias (frente a la AD San José y el Rota, ambas en casa), un empate (contra el Atlético Antoniano, también en El Fontanal) y dos derrotas (Cartaya y Estrella San Agustín, a domicilio). El club ocupa la octava plaza en la clasificación, con siete puntos, a solo cuatro del líder y con un margen de dos sobre el primer puesto de descenso. En su feudo todavía no saben lo que es perder en lo que va de curso y los aficionados están respondiendo de manera muy positiva en el número de asistentes a cada choque.

Aunque todo esto sean solo cifras, las cosas hay que estudiarlas desde distintas perspectivas, analizando la relación que hay entre ellas. Cuantitativamente, se aprecia un equilibrio del 50% en los resultados, por lo que si no conociéramos el aspecto social y psicológico, podríamos incurrir en un error importante sobre la imagen y el trabajo del equipo. A día de hoy, ir a ver un partido a El Fontanal es sinónimo de entretenimiento positivo para el aficionado rojinegro, pues no hay más que ver la actitud de los jugadores sobre el terreno de juego. Todos pelean todo, no bajan los brazos en ningún momento y se resisten a dar por hecho cualquier hipotética superioridad rival. Eso dice mucho tanto de la plantilla como de su cuerpo técnico, cuyo mejor instrumento es la sabiduría de la que le dota la experiencia.

La carrera deportiva de Bolli es muy extensa y variada, por lo que ha adquirido con el paso de los años grandes conocimientos y una forma muy inteligente de ver y vivir el fútbol. No en vano es lo primero que te responde cualquier miembro del vestuario cuando le preguntas por su míster.

El hermanamiento y la verdadera amistad es lo que hace posible disfrutar de la gran familia que ha creado el Chiclana Industrial en los últimos tiempos, aunque se atisba que es un concepto asentado en el club desde su creación. Es una entidad cercana a la población, para la que no hay duda que la afición es el jugador número doce. Por eso hay muchos motivos para creer que este equipo puede conseguir lo que quiera y todo apunta a que, de seguir así, lo conseguirán.

En el horizonte, un solo objetivo de momento: mantener la permanencia en la categoría, que tanto esfuerzo ha costado conseguir y que es la más alta en la que han militado desde su creación en 1981. A veces cuesta no ilusionarse con alcanzar cotas más altas, porque es lo que el Industrial transmite al que asiste a sus partidos. Por eso, los números no siempre son suficientemente representativos de la realidad que describen. Con solo un mes de competición lo que sí se puede afirmar es que la tripulación de este barco seguirá remando para llegar a buen puerto.

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