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Las chicas son guerreras

  • Las gaditanas Gisela Pulido, Conchi Badillo, Mercedes Chilla, Belén Mozo, Belén López o Sara Reyes son un reflejo del cambio de dinámica en el deporte nacional

Sin duda, el pronunciado progreso que a lo largo de las últimas décadas ha experimentado este país vendría a tomar forma de mujer. El género femenino ha despertado, constante, sin perder tiempo, dentro de un proceso democrático que hasta sus últimos años no terminaba de aceptar el importante papel de la mujer en una sociedad masculinizada y, peor que eso, machista. Las mujeres han reclamado su espacio, tratando de ocupar un hueco mínimo que se iba abriendo en los oxidadas estructuras de un país que comenzaba a andar de la mano de cierta "libertad". La batalla por un puesto digno de trabajo en igualdad de condiciones, la persecución por una oportunidad en la Universidad, así hasta un largo etcétera, siempre con el doble de dificultades para alcanzar esas metas, con la figura del hombre preponderante, en un principio chistoso ante ese intento de conquista, luego más temeroso de ver como iba perdiendo su terreno.

Nunca se puso tan de relieve ese famoso título de la canción del grupo Tequila, Las chicas son guerreras, que no sólo han demostrado su valía y capacidad, sino que han logrado sacudir aquel complejo de inferioridad de otra época, complejo coloreado en blanco y negro. Hoy, las mujeres en España no se han cansado de combatir, continúan demostrando su pundonor y lo hacen apoderándose de los éxitos de un apartado que años atrás hubiera supuesto más de un ataque cardíaco entre los más ortodoxos: el deporte.

Los datos pocas veces fallan y la dinámica es demoledora. Lo demuestran los resultados de importantes competiciones disputadas recientemente, como los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde, por primera vez en la historia, las medallistas mujeres superaron a los hombres, tanto que casi los duplican con 11 medallas a 6.Aún más claro fue ese cambio en los resultados obtenidos en el pasado Campeonato Mundial de Natación disputado en Barcelona, cuando de 12 medallas finales , todas ellas acabaron colgadas al cuello de españolas, sin ningún hombre a la vista.

Parte de la inversión al establishment masculino en el deporte nacional ha partido de la provincia de Cádiz, con éxitos que si se unieran en fila todos juntos superarían con creces sus límites orientales, allá por la Sierra entre Setenil y Grazalema.

Por tierra, mar y aire, en forma de jabalina, cometa de kite-surf, kimono de judo, bicicleta o palo de golf, gaditanas guerreras que han decidido hacerse un hueco en la historia portando como escudo el nombre de su tierra.

Historias dispares que acumulan jornadas de sacrificio, momentos en los que se piensa dejarlo o donde no siempre aparece el triunfo tras ascender una montaña de trabas, recorridos pesados lejos de familia y hogar, es la vida del deportista, aquello que se esconde detrás de la victoria distinguiendo a los grandes de los que no llegan.

En el caso de Conchi Badillo (Jerez de la Frontera, 13/7/1986). Su recorrido empezó tarde, pero jamás la expresión "más vale tarde que nunca" se ejemplificó mejor. La nadadora jerezana se inició en las piscinas a los 12 años, lejos de presiones, tan negativas en el desarrollo de las carreras de los jóvenes que empiezan con el deporte por mero gusto. Las sabias palabras de su primer entrenador, Paco Bernal, le marcarían de por vida: "No me sirve que seas campeona infantil. Quiero que seas campeona de España absoluta". Dicho y hecho. Hoy Badillo compite bajo uno de los clubes de natación más importantes del país, el CN Sabadell, posee el récord nacional de 50 braza , tanto en piscina corta (25 metros) con un tiempo de 30:37, como en larga (50 metros) con 31:14. Ha cosechado una cantidad innumerable de Campeonatos de España en los 50 y 100 brazas, convirtiéndose en la dominadora absoluta de estas pruebas desde hace una década. Además, obtuvo en 2012 el premio más importante para cualquier deportista, la posibilidad de acudir a unos Juegos Olímpicos, donde tuvo una discreta participación debido a una lesión que a última hora casi le impide acudir a la cita.

Otra jerezana, Mercedes Chilla (19/1/1980), también ha sabido a lo largo de su carrera hablar bajo cifras de récord, en este caso no parando el cronómetro sino contando la distancia a la que caía su jabalina del punto de partida. En el año 2010, la prodigiosa lanzadora clavó el extremo de su inseparable compañera a una distancia de 64, 07 metros, tres años más tarde nadie ha podido superarla todavía. Chilla, galardonada por sus esas gestas con la Medalla de Hija Predilecta de la Provincia, vive quizás sus últimos años de profesionalismo, lo que no sirve para desprestigiar logros claves dentro del atletismo español, como la medalla de bronce en el Europeo de Goteborg 2006, primera obtenida por nuestro país en cualquier modalidad de lanzamiento en competición internacional; su participación en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008, o el primer puesto en los Juegos Iberoamericanos de San Fernando 2010.

Llegar a lo más alto del podio a veces requiere kilómetros y gasolina, desplazarte en busca del objetivo. De ello entienden bien otras dos de las mejores deportistas gaditanas. Una de ellas, catalana de nacimiento pero tarifeña de adopción, apenas requiere presentaciones. Gisela Pulido (Premià de Mar,14/1/1994), una reina que discurre entre el agua y el aire, balanzeada por el mar e impulsada por el viento, dibuja vuelos, piruetas y giros imposibles. Su deporte, el kitesurf requería de un lugar con el que la diversión estuviese asegurada y Tarifa se le apareció como un paraíso que finalmente se convirtió en su fortaleza. Con tan sólo 19 años, en sus vitrinas cosecha nada más y nada menos que 8 Campeonatos Mundiales de Kite-surf estilo libre que la acentúan como la mejor de la historia y que le valieron la nominación al premio Laureaus como mejor deportista en deporte extremo.

Un camino inverso tomó la ciclista Belén López (Rota,1984), que ante la falta de carreras en Andalucía buscó su dorado particular en el norte de España, allí donde la bicicleta supera las fronteras del deporte para convertirse en parte de la idiosincracia de la sociedad. Belén, asentada en uno de los equipos más importantes de la península, el Lointek del País Vasco, es una habitual en Campeonatos de España, donde ha cosechado ya algunos éxitos, y también ha estado presente en Campeonatos del Mundo y se plantea ahora mejorar sus actuaciones en competiciones fuera de España, quizás uno de sus principales puntos débiles hasta el momento. Más allá de lo deportivo, Belén simboliza un buen ejemplo de tener las cosas claras. Pronto, cuando comenzó a combinar pruebas importantes con estudios, decidió que lo primero era su formación académica, y antes que nada acabo su carrera de Biología en el año 2007.

Cambiando de modalidades y a pesar de que sus relatos se hayan comenzado a escribir no hace mucho, con total seguridad los libros de estas dos portuenses tendrán muchas páginas doradas que rellenar con citas de gloria. Belén Mozo (25/9/1988) y Sara Reyes (1994) se perfilan como dos futuras dominadoras en sus respectivos deportes, golf y judo. La primera, a pesar de sus 24 años, es una habitual dentro del circuito profesional de golf femenino, donde ocupa el puesto 169º, siendo lo más importante su puesto 68º en la clasificación de ganancias del año pasado. La segunda, aún más joven, con sólo 19 años, se proclamó hace muy poco campeona de España sub'21 en la categoría de menos de 48 kilos. Hoy ese trono se ve sacudido con la dura realidad que vienen viviendo muchos deportistas en nuestro país, que a pesar de su éxitos se ven azotados por la difícil situación económica. Las escasas partidas presupuestarias a las federaciones convierten en un habitual el caso concreto de la yudoca del Club Tadeo, que ante la negativa de la Federación a pagar los costes, no podrá acudir al Europeo de este mes de septiembre.

El éxito de todas ellas culmina una dinámica que irá más, que debe ir a más. Dinámica que debe adquirir fuerza en el deporte, para servir de ejemplo fuera de él, en una sociedad que se beneficiará de realzar la importancia de los éxitos de estas ganadoras. Precursoras que con sus victorias deben servir de ejemplo a una potente cantera, que pisa fuerte, que asegura un reguero de éxitos y que, con mucha seguridad, no va a fallar, no dará pasos hacia atrás.

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