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La otra cara de la normativa FIFA

  • Nihret, prebenjamín del Chiclana, se ha perdido ya tres partidos de Liga porque la FAF no tramita su ficha por su origen etíope El pequeño, de 7 años, fue adoptado cuando tenía 1

Nihret González de Mendiguchía Chacón es un pequeño de 7 años, un niño al que, como a otros tantos, le gusta jugar al fútbol. Su afición por el balompié le ha llevado las dos últimas temporadas a competir con su equipo, el Chiclana, en categorías que no requerían licencia. Esta campaña, sin embargo, el salto a prebenjamín de segundo año, tras su paso por las categorías pelusa y prebenjamín de primer año, llegó de la mano de su incorporación al combinado del club que  disputa torneos que sí exigen estar federado. Y ahí surgieron los problemas.

 

Nihret, etíope de origen, fue adoptado cuando tenía poco más de un año y conserva la nacionalidad de su país de nacimiento, aunque cuenta con la doble nacionalidad y, por lo tanto, a todos los efectos es español. No obstante, el cambio en la normativa FIFA, a raíz de las infracciones que dieron lugar incluso a sanciones como la que en la actualidad azota al Barcelona -imposibilidad de habilitar licencias durante un año-, acaba repercutiendo al fútbol de cantera en una entidad modesta como la chiclanera. Y, lo más importante, afectando a niños y jóvenes que en muchos casos sólo quieren divertirse, sin pensar en un futuro que necesariamente pase por convertirse en profesionales del balón.

 

Como quiera que Nihret se encuentra afectado por la novedosa Circular 74 de la Real Federación Española de Fútbol, de 23 de julio de 2015, concretamente en su apartado relacionado con la "inscripción de jugadores menores de 10 años españoles no de origen no inscritos en otra asociación", el pequeño ya se ha perdido tres partidos de Liga porque la Delegación Gaditana de la Federación Andaluza no ha tramitado su ficha.

 

Al igual que si se tratara de un extranjero, la FAF Cádiz ha exigido como documentación que debe aportar la siguiente: copia del pasaporte, certificado de nacimiento, certificado de empadronamiento histórico -con el fin de comprobar su residencia en nuestro país desde que fue adoptado-, certificado de escolaridad durante los últimos cinco años -cursa 2º de Primaria y esos cinco años incluirían los tres de Infantil, educación no obligatoria-, petición expresa del jugador y petición expresa del club al que pertenece.

 

Más allá del color de su piel, Nihret está sufriendo en sus carnes un trato discriminatorio por razón de su nacionalidad de origen, una situación que se complica aún más por la interminable burocracia y que al padre le resulta difícil de explicar. "Como no puede participar en los partidos, lo llevo para que al menos esté con sus compañeros y por el camino me pregunta el motivo por el que no le dejan jugar. La verdad, no sé qué decirle", confiesa Mendi.

 

Para colmo, el plazo previsto para solucionar el problema se eterniza. Hace tres semanas entregaron todos los papeles, pero ayer mismo les han pedido otro documento, así que por delante todavía les aguarda al menos otro mes de espera mientras la Gaditana remite el expediente a la Andaluza, que a su vez lo pasa a la Española para que finalmente sea la FIFA la que compruebe y valide la ficha...

 

Entre tanto, a Nihret no le queda otra que entrenar con la ilusión de volver pronto a jugar partidos oficiales, ver cada fin de semana a sus compañeros disfrutar de lo que a él le gusta y preguntarse qué ha hecho para merecer esto. Todo eso y darle las gracias al Barcelona, como le recuerdan en la Gaditana.

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