FÚTBOL | SEGUNDA DIVISIÓN B

El bálsamo de la victoria para el San Fernando

  • El equipo isleño salva su primer 'match ball' ante una Balona a la que deja en una situación complicada 

Los azulinos celebran uno de sus goles en el Iberoamericano. Los azulinos celebran uno de sus goles en el Iberoamericano.

Los azulinos celebran uno de sus goles en el Iberoamericano.

Salvó la primera bola de partido. El San Fernando, en el partido más importante que ha tenido desde el inicio de temporada cambió su imagen y cosechó una victoria que tiene que ser un punto de inflexión en su carrera por estar entre los mejores del grupo. Los de Stankovic deben de acoger este triunfo no solamente por la consecución de los tres puntos (importantes donde los haya), sino para comenzar a trabajar con la suficiente tranquilidad de cara a un futuro inmediato y recapacitar sobre lo que ha sufrido, para que no vuelva a ocurrir.

Ha sido una victoria decisiva, que si le da aire a los de azul y blanco de una manera impresionante, ahoga, descaradamente a los de negro y blanco, a una Balona que entra en una profunda crisis de resultado ya que solamente ha conseguido cosechar dos de los últimos doce disputados y eso puede acarrear importantes decisiones en el seno de un equipo que se mostró nervioso, y que terminó buscando el empate con todo el corazón sobre el campo, pero con la cabeza a falta de ideas.

Los isleños tuvieron la anunciada revolución en la presencia, de inicio, de tres centrales y dos carrileros largos, situación que ya le había dado resultado en el partido ante el Algeciras cuando se quedó con diez. Stankovic colocó junto a RaúlPalma a Pepe Bernal, titular por primera vez esta temporada, y la salida de balón desde atrás pareció mucho más limpia. Los carriles para Biabiany, que no tuvo mucha fortuna ayer, y para un Manu Moreno que se hace jugador por jornada que pasa. Hugo Rodríguez intercalaba la media punta con la banda y Dopi y Francis Ferrón permutaban continuamente sus posiciones, entre retrasarse más o estar en punta.

Pareció que el cambio de sistema y el ímpetu azulino daba resultados a la primera de cambios porque ya en el minuto 1, Hugo Rodríguez probó los reflejos de Nacho Miras, que respondió a la perfección. Un minuto después fue Coulibaly el que probó a Perales que respondió de la misma manera. El partido tenía ritmo, intensidad y especulación. Ambos conjuntos eran conscientes de la importancia de ponerse por delante en el marcador, de no cometer ni el mínimo error, y de no permitir al rival crecer. En el 4’ fue Dopi el que contó con una nueva oportunidad al rematar un córner lanzado por Pepe Bernal y en el 12 Hugo Rodríguez lanzó una falta por fuera de la barrera al lateral de la red. Antes del gol, cuando el partido acariciaba el cuarto de hora fue Manu Moreno el que disparó con toda la intención del mundo, pero el cuero salió fuera por poco.

Unas inocentes manos dentro del área de Mikel Fernández, en un centro lateral significó el penalti que daba respiro a los de Stankovic. Francis Ferrón anotaba su primer gol esta temporada desde los 11 metros que separan el balón y la portería en una pena máxima.

Los isleños se relajaron tras el gol, tanto que la Balona se hizo dueña y señora del partido y comenzó a crear peligro con un Koroma que parecía una pesadilla para la zaga azulina y un Luis Alcalde que crecía, y de que manera, conforme pasaban los minutos. Tras varias jugadas infructuosas fue el centrocampista el que enganchó, en el 36’ un disparo que sorprendió a todos, incluido a Perales, para establecer la igualada en el marcador. Con ello se llegó al descanso de un partido que tenía todas las espadas en lo más alto de cara a la segunda mitad.

Los isleños variaron algunos conceptos tras la reanudación y, fruto de ello, de nuevo a balón parado, llegó el tanto que ponía tierra de por medio al encuentro. Hugo Rodríguez, de manera magistral puso el esférico en el pecho de Amelibia que remató al fondo de las mallas para anotar su segundo tanto esta temporada. El gol de la salvación, de la esperanza, de la ilusión.

La Balona desde ese momento lo intentó todo, pero la más clara la tuvo dos minutos después del tanto, en el 57 con una doble oportunidad de los azulinos que no supieron materializar una contra por parte de Francis Ferrón y una continuidad con Dopi que lanzó fuera. Poco se jugó en la última media hora de juego. En un principio porque todo hacía indicar que los de La Isla controlaban en todo momento la situación. Y en segundo lugar porque los linenses acumularon mucha gente en el área y las jugadas de peligro parecían no llegar, jugando de manera esencial el factor nerviosismo en el último cuarto de hora de un choque que ya estaba decidido para los locales.

Con el triunfo, los isleños cogen aire, tienen el bálsamo de la victoria y los linenses se ahogan en un mar lleno de dudas, esas que no le permitieron puntuar en su visita a la casa de un equipo herido de muerte.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios