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La aventura de la montaña

  • Veinte expedicionarios parten mañana desde El Puerto al Toubkal

Una veintena de expedicionarios parten mañana desde El Puerto de Santa María con la intención de coronar el Toubkal, el pico más alto de Marruecos y de toda África del Norte, merced a sus 4.167 metros. Bajo la organización de la empresa Proema Aventura, al frente de la cual se encuentran Ramón Arias y Pablo Ruiz, la cita saldrá a las 13:00 horas de Tarifa con Tánger como punto de escala. Los aventureros se desplazarán ya el domingo a Marraquech, en una jornada en la que emprenderán los 1.500 metros de desnivel que separan Amrd, uno de los pueblos más elevados del Atlas, del refugio de montaña Louise Netler.

"Haremos noche en el refugio y nos enfrentaremos después al lunes, un día en el que hay que darlo todo. A las cuatro de la mañana nos levantaremos con el objetivo de superar los 1.000 metros de desnivel que nos distancian de la cumbre, por lo que si todo va bien entre las nueve y las nueve y media de la mañana del lunes coronaremos la cima del Toubkal", explica Arias, que afronta el reto por tercer año consecutivo.

El montañero refiere que la meta final permite unas vistas espectaculares, "pues se puede observar al oeste el Atlántico y al este el desierto del Sahara".

Una vez celebrado el éxito, la hoja de ruta establece 2.500 metros de descenso hasta retornar a Amrd sobre las seis de la tarde, con la mente puesta ya en el regreso a España al día siguiente. Ramón Arias explica que lo más complicado de la iniciativa no reside en la propia altura del Toubkal, sino en la falta de tiempo para una adecuada aclimatación, ya que el día anterior los viajeros se encuentran al nivel del mar y el raudo cambio se traduce en "un cansancio más acuciado por el mal de altura, que se evidencia con síntomas como dolor de cabeza o problemas de respiración". Arias admite que lo ideal sería disponer de una jornada más de estancia en el refugio para evitar un contraste tan grande, pero justifica la síntesis del programa en el abaratamiento que conlleva para los alpinistas, que abonan un precio total de solo 315 euros por persona.

La comitiva se distribuye por sexos de manera muy similar, siendo la docencia la profesión de la mayoría de los montañeros, entre los que también se encuentra un enfermero y un delineante. Francisco Martínez, uno de los expedicionarios, destaca que todos acumulan "tres meses de entrenamiento previo" y admite que, aunque tiene muchas ilusiones por hacer cima, "lo importante en la montaña es volver a casa sano y salvo, impregnado de la magia que inspira cada ascenso".

Ramón Arias explica que este tipo de iniciativas "despiertan un progresivo interés, pues frente a la veintena de exploradores que partimos mañana había 7 en 2012 y 12 el año pasado".

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