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El Xerez se sitúa a un punto del ascenso

  • El Deportivo sólo necesita para ascender matemáticamente puntuar o que el Hércules no gane un partido · Consejeros, técnicos y futbolistas vieron juntos el choque de Alicante y la plantilla manteó a Esteban

El Xerez será de Primera la próxima semana de forma matemática si suma un punto en el Heliodoro Rodríguez el domingo frente al Tenerife, independientemente de los resultados que obtengan el resto de rivales. También lo será si el Hércules no gana alguno de los tres partidos que le quedan y en caso contrario, deberá seguir esperando.

En caso de triple empate a 78, para lo que debe perder los tres partidos, con Zaragoza y Hércules, se quedaría en Segunda y en caso de cuádruple empate a 78, en el que también entraría el Tenerife, tendría que jugárselo todo en Canarias y para subir debería perder por una diferencia mínima.

Pero ayer, el Xerez fue oficialmente equipo de Primera durante quince minutos, el cuarto de hora que transcurrió desde que Edu Moya hizo el 1-2 para el Celta en el Rico Pérez hasta que Delibasic puso las tablas en el último suspiro de la primera parte.

Entre las 12:32 y las 12:47, en el Hotel AC la fiesta era total. Allí, la plantilla azulina se había reunido para ver el encuentro por televisión, aunque eso de seguir es un decir. En una salita pequeña, los futbolistas siguieron las evoluciones del encuentro tranquilos porque ellos tenían su trabajo hecho pero con expectación y con el corazón en un puño por lo que estaban a un paso de celebrar.

Cada vez que un jugador del Celta agarraba el balón para intentar batir a Calatayud, los gritos de ánimo, los saltos y las sillas por los suelos eran el denominador común. Los futbolistas que se encontraban en las últimas filas se tenían que dejar llevar por los comentarios y los gestos de sus compañeros para intuir qué estaba sucediendo.

Todos querían que ganara el Celta pero a los 18 minutos (12:20), el árbitro, el canario Hernández Hernández, comenzó a cambiar el rumbo del choque, al considerar penalti un choque entre Roberto Lago y Tote. Farinós, a pesar de la presión de Rosada, engañó a Falcón y anotó el 1-0.

Dentro del AC, a las puertas del hotel y en todos los bares de Jerez en los que se seguía el encuentro, el jolgorio se tornó silencio por minutos, aunque todos confiaban en la remontada. Para empezar, el empate no tardó en llegar porque Ghilas lo hizo subir al marcador sólo dos minutos después (12:22).

Y la remontada se consumó a la media hora (12:32). Edu Moya, un diestro, realizó un recorte y lanzó con la izquierda, el balón pegó en la espalda de Dani Bautista y dejó helado a Calatayud. El Celta estaba salvado casi virtualmente y el Xerez era de Primera.

La explosión de júbilo fue total, aunque todavía quedaba un mundo para el final, unos minutos que se hicieron eternos para jugadores, entrenadores, consejeros y aficionados, que cada vez se acercaban en mayor número hasta Chapín por si había celebración.

Delibasic evitó en el último suspiro de la primera parte que la gesta fuese realidad. Ambos conjuntos se marcharon a la caseta con tablas en el marcador y con el Deportivo aún en Segunda.

El descanso sirvió para que los ánimos se serenasen un poco dentro del hotel pero no fuera, ya que los seguidores cada vez comenzaban a animar con más fuerza al Deportivo y a corear todos los cánticos típicos de estas situaciones.

La segunda mitad fue un calvario para el Hércules, que comenzó con una marcha más que su rival, pero incapaz de marcar. En el tiempo de descuento, el fútbol le tenía reservada una oportunidad de oro a los de Mandiá. El árbitro no dudó en volver a señalar otro penalti riguroso, esta vez de Noguerol otra vez sobre Tote. Farinós volvió a asumir la responsabilidad pero esa portería del Rico Pérez es azulina desde que el año pasado Abraham Paz no acertar a convertir una pena máxima que hubiese dejado al Cádiz en Segunda.

Esta vez la presión le pudo al veterano centrocampista y mandó el esférico al palo (13:48). Final del partido con 2-2. El Xerez no era de Primera de forma matemática pero como si lo fuese porque la explosión de alegría fue total. La euforia se desbordó por todos los rincones de Jerez y los más de 250 aficionados que se habían congregado a las puertas del AC celebraron el empate como si de un triunfo se tratase.

Los jugadores quisieron corresponder a los aficionados y salieron a las puertas del hotel para agradecerles el apoyo. De las muestras de alegría no se libró nadie, ni Esteban, que terminó manteado por sus jugadores, al tiempo que los seguidores le pedían que se quedase.

Al final, Pilar Sánchez, alcaldesa de Jerez, acompañada por Ainhoa Gil, delegada de Deportes, también se unió a las celebraciones y almorzó junto a consejeros, técnicos y jugadores.

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