Fútbol l Regional Preferente

Triunfo clave del Romero, marcado por el sufrimiento

  • El Guadalcacín domina en la zona ancha y roza el empate en el Irigoyen

El Deportes Romero mantiene su buen tono en materia de resultados jugando como local después de vencer ayer, con algún sufrimiento, a un Guadalcacín que se mostró aguerrido y que estuvo muy motivado en la capital gaditana. El conjunto de Paco Baena apeló a la velocidad de sus puntas para salir a la contra ante un rival que dominó la zona ancha.

Después de la inesperada derrota en el campo del Federico Mayo (3-2), el equipo romerista afrontó el choque muy obligado para no alejarse más de las primeras posiciones. De ahí a que los rojiblancos salieran muy enchufados y anotaran el primer gol a los tres minutos en una desafortunada acción de la defensa visitante. El tanto despertó al Guada, que se empeñó en darle la vuelta al choque hasta que lo consiguió. Empató Antoñito, que antes había estrellado un balón en el larguero, y siete minutos después Javier Daniel aprovechó la señalización de un penalti por manos para provocar que el banquillo del Guada se convirtiera en una fiesta. Increíble pero cierto tras el mal inicio.

Las órdenes de Baena tuvieron el mejor efecto posible en sus pupilos, que tampoco estaban ayer por la labor de bajar los brazos y rendirse ante el adversario. Vicente -fiel reflejo de jugador de club- lo entendió a la perfección logrando un tanto que fue muy aplaudido y que permitía que ambos contendientes se retiraran al descanso con un justo empate.

A la vuelta de vestuarios, una jugada de estrategia -una de las especialidades que mejor ensaya Baena- encontró el premio del gol en un remate de Sotelo. La zaga visitante encajó el tanto mal y no paró de repartir culpas. Fue la peor reacción para salirse del encuentro y provocar que Óscar derribara en el área a Spiry, quizá fruto de los nervios. Ismael no dejó escapar la oportunidad del penalti y puso más tierra de por medio.

Parecía que el choque estaba visto para sentencia hasta que una falta lateral, algo escorada, la mandó Madrugón por el palo del portero, que se vio sorprendido al no esperar que el lanzamiento del jerezano fuera por su lado. Fue entonces cuando los nervios pasaron al bando local, que no ofrecía la mejor colocación sobre el campo y que se situaba muy encima de Edu. Menos mal que el trabajo de los defensores estuvo a la altura, con Tato y Jesús muy atentos por arriba, y con Jaime y Bermúdez derrochando esfuerzo en casi todas las zonas del campo. Apenas se registraron ocasiones de peligro hasta el pitido final, que se produjo cinco minutos por encima del 90, lo que dio paso al delirio del Deportes Romero.

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