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Trabajo con premio

  • El San Fernando consigue la primera victoria de 2018 al doblegar al Mérida

  • Carri, al transformar un penalti hecho a Pau Franch, logra el tanto

Pérez Herrera, que fue expulsado en esta acción por ingresar en el campo, intenta separar a Julio de Dios tras agredir este a Pedro Ríos en el suelo, mientras Theo se dirige al emeritense. Pérez Herrera, que fue expulsado en esta acción por ingresar en el  campo, intenta separar a Julio de Dios tras agredir este a Pedro Ríos en el suelo, mientras Theo se dirige al emeritense.

Pérez Herrera, que fue expulsado en esta acción por ingresar en el campo, intenta separar a Julio de Dios tras agredir este a Pedro Ríos en el suelo, mientras Theo se dirige al emeritense. / román ríos

David Ramírez HH

Gabi Ramos HH

Zamora H

Lolo Guerrero HHH

Nano Cavilla HH

Theo HH

Carri HHH

Mariño, 88' s.c.

Galindo HH

Pedro Ríos HH

Óscar Martín HH

Jacobo, 74' HH

Pau Franch HHH

Ureba, 91' s.c.

Felipe Ramos H

Iván Pérez H

Aguza s.c.

Julio de Dios, 12' l

Kiu, 55' H

Michele Diana H

Kike Pina l

Esparza H

Álex Bernal l

Chema Mato, 67' H

Javi Chino H

Santi Villa H

Iván Aguilar HH

Javi Gómez H

El trabajo tiene recompensa. El San Fernando se tuvo que poner ayer el mono de trabajo, el de obrero, el de hormiguita para conseguir abrir 2018 ante sus aficionados con una victoria. Los de José Pérez Herrera dejaron claro que con esfuerzo, sacrificio, creencia y toda la fe del mundo puede conseguir lo que le propongan. De momento, la proposición es lograr otros 23 puntos en la segunda vuelta que casi le aseguren la permanencia. Con lo que ofrecieron ayer los isleños, les tiene que ser más que suficiente para lograr el objetivo.

Y es que los de La Isla pusieron sobre el campo todas las ganas del mundo para hacer bueno el empate ante el Villanovense de hace siete días y, aunque el Mérida les puso las cosas complicadasen la primera mitad, es bien cierto que en la segunda los de azul y blanco fueron superiores y controlaron, en todo momento, un envite que no tuvo más sobresaltos de los esperados.

De inicio, el partido tenía varias y buenas lecturas. Pérez Herrera, buscando profundidad en sus laterales, cambió la posición de Nano Cavilla y Gabi Ramos. La idea era coger la espalda de Santi Villa y para ello el segundo parece más capacitado. La segunda era volver a encontrar el ritmo en la mediapunta con dos hombres pequeños pero con una enorme calidad y de cuyo estado depende, y mucho, el devenir de los partidos. Galindo y Carri se colocaron por delante de Theo para explosionar al contrario y, de paso, dejar espacio a las bandas, donde Óscar Martín y Pedro Ríos se encargarían de surtir de balones al debutante Pau Franch, que de inicio ha dejado muy buenas sensaciones.

Ese era el plan previsto, pero los resultados no llegaban como eran esperados. Sin embargo, los emeritenses contaban con sus oportunidades, casi todas ellas creadas por las imprecisiones defensivas. Pero había para ello un culpable: el estado del terreno de juego, excesivamente alto, hacía pasar malas jugadas a unos centrales azulinos que, sobre todo en el caso de Zamora, inexplicablemente cometían fallos a los que no nos tienen acostumbrados.

Pero errar, errar y errar se traduce en pagar, pagar y pagar. En la primera aproximación isleña al marco contrario, un derribo casi inocente de Michele Diana sobre el debutante Pau Franch significó el penalti que, a la postre, fue determinante.

Los isleños se calmaron con el tanto conseguido y, aunque pudieron aumentar su ventaja, el partido parecía estar visto para sentencia.

Las bandas, sobre todo la de Óscar Martín, comenzaron a funcionar y la seguridad fue creciendo con el partido.

La tranquilidad solamente fue inquietada en una acción entre Julio de Dios y Pedro Ríos que terminó con la intervención del técnico isleño, al que meterse en el envite a separar le costó la expulsión.

Pero la seguridad fue tal que en la segunda mitad los de La Isla no dieron opción alguna al rival. El Mérida no encontró, en ningún momento, la forma de romper lo establecido y los minutos de la segunda parte fueron cayendo como losas en las espaldas de un Mérida que se sentía incapaz de llegar al marco defendido por David Ramírez.

Llegaron los minutos del temor. Esos que han hecho diminutos a los isleños en numerosos partidos esta temporada. Pero Pérez Herrera ha instruido a los suyos para que no bajen el ritmo ni siquiera cuando el partido hubiese terminado. Y así fue, el San Fernando se defendió como gato panza arriba. Achicaba espacios y en vez de meter su defensa en el área la adelantaba, para intentar robar y salir a la contra.

Fue determinante el trabajo de los azulinos, el mono de obrero impuesto, puesto y asimilado. Y fue determinante creer en que la primera victoria del año tenía y podía llegar.

Y llegó, y con ella los isleños se vuelven a instalar en los puestos medios de la clasificación del grupo. Y con ella se restan tres puntos más a los 23 que hay que conseguir en teoría. Y se da un pasito para adelante.

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