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El Tour más humano de Chris Froome

  • Sin el dominio de otros años, el británico gana la carrera gracias a su equipo y a la fortaleza mental

Chris Froome, junto a sus compañeros del Sky, durante la última etapa. Chris Froome, junto a sus compañeros del Sky, durante la última etapa.

Chris Froome, junto a sus compañeros del Sky, durante la última etapa. / BENOIT TESSIER / Efe

No tuvo el dominio abrumador de otras ediciones, pero el resultado final fue el mismo de 2013, 2015 y 2016. Apoyado en su experiencia, su inteligencia y un extraordinario equipo, Chris Froome consiguió dejar su nombre un peldaño más alto en la historia del ciclismo.

Pero más allá de las estadísticas, la victoria también tiene un sabor personal especial para Froome, que en los últimos tiempos debió responder una y otra vez preguntas incómodas en torno a su jefe de equipo, Dave Brailsford, y acostumbrarse a los comentarios filosos de la televisión francesa.

Cordial y educado, el cliclista nacido en Kenia es un hombre que no tiene problemas a la hora de enfrentarse a los medios. Y lo ha tenido que hacer porque Brailsford está siendo investigado debido a un paquete sospechoso que recibió el ciclista británico Bradley Wiggins en el Criterium Dauphine de 2011. Por ese caso, el Parlamento británico creó una comisión de investigación y el entrenador debió dar explicaciones a los legisladores.

La situación alteró la tranquilidad del Sky en el Tour y Brailsford echó durante una jornada de atención a los medios al cronista del portal Cyclingnews enfadado por lo que el medio escribió sobre él en relación con la investigación por dopaje. "Yo no estuve involucrado en ello. Estuve concentrado en prepararme bien para el Tour", dijo Froome al respecto. Poco antes, y tras un largo silencio, había brindado su apoyo a Brailsford. "Él creó uno de los mejores equipos deportivos del mundo", añadió.

A la hora de competir, Froome pudo sobreponerse a todo lo que se escribió y se dijo para ganar el Tour por tercera vez consecutiva. A sus 32 años, sin embargo, las piernas ya no son las mismas y el británico debió apelar a otras cualidades. "Ha sido el Tour más reñido", afimó Froome, que no ganó ninguna etapa en la actual edición. "No creí que iba a llegar (la lucha) hasta la contrarreloj en Marsella, pero así fue", aseguró.

Para Brailsford, "la diferencia la hicieron el equipo y la contrarreloj". Sin brillar, Froome pudo marcar el ritmo. Logró superar una pequeña crisis en los Pirineos, donde cedió el maillot amarillo al italiano Fabio Aru, y un problema técnico con su bicicleta en la llegada a Le Puy-en-Velay. Un compañero llegó rápido a su auxilio y después otros lo llevaron en volandas hasta el grupo. El espectacular trabajo del Sky fue fundamental. "Nunca hubiera conseguido esta victoria sin mis compañeros de equipo", reconoció Froome.

El polaco Michal Kwiatkowski se desfondó para ayudarlo y lo propio hizo Mikel Landa, pese a que peleó hasta último momento por un lugar en el podio. En el llano, el gigante Christian Knees, de 1,94 metros de altura, fue como un guardaespaldas que le permitió pedalear sin sentir el viento.

Fue el Tour más humano de Froome, que sabe que conquistar el año próximo por quinta vez la prueba será aún más difícil.

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