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Thiago Alcántara hace olvidar a Cesc

  • Su actuación ante el Villarreal, en lugar de Xavi, hace dudar de la necesidad azulgrana de fichar al español del Arsenal

El joven barcelonista Thiago Alcántara cuajó el sábado una actuación contra el Villarreal que habrá motivado más de una duda en el Barcelona, acerca de la necesidad de contratar a Cesc Fábregas, especialmente, por el montante que requerirá la operación.

El fichaje de Cesc se ha convertido en algunos ámbitos del barcelonismo como una cuestión de estado, mientras que en otros no se tiene tan claro que el regreso del jugador sea imprescindible y, sobre todo, que el Barça deba pagar una cantidad indecente de millones de euros por un futbolista formado en la Masia.

La historia de amor entre el Barça y Cesc es más que sabida, pero entre medio se han cruzado dos elementos distorsionadores: por una parte, el técnico del Arsenal, Arsène Wenger, quien no quiere ni oír hablar de su marcha, y en segundo lugar, el dinero.

El Barcelona ofertó en su día 40 millones de euros, y en la actualidad la junta barcelonista ya ha hablado con claridad que la oferta no la aumentará este verano para traer a Cesc.

Un tercer elemento en auge que se podría colar en esta tentativa de repatriar a Cesc podría haber hecho su aparición con toda la intensidad posible el sábado, cuando el ya conocido talante y buen fútbol de Thiago se puso al servicio de Barça en un momento delicado, por el rival y porque Xavi Hernández estaba sancionado.

Josep Guardiola no le tembló el pulso para darle la alternativa en un partido de máximos. Y el jugador, ni se arrugó ni se amilanó, al contrario, desplegó todo su carácter y talento, como viene haciendo en el equipo filial.

De esta forma, y quizá sin querer, ya que Thiago sustituyó al sancionado Xavi, el Barcelona se ha cubierto las espaldas cuando vuelva a la carga por Cesc, ya que la presión no será tanta dado que en la cantera está el recambio.

Thiago necesitaba una oportunidad como la que le cayó accidentalmente la noche del sábado jugar un partido de máxima exigencia y tensión con el primer equipo desde el primer minuto y dar una imagen de que con su apuesta no se alteraba el ritmo del fútbol que aplica el Barça. Así fue, a pesar de que en la forma física mostró alguna laguna cuando debió presionar la salida de algún rival y no llegó.

Pero con el balón en los pies, resultó el chaval descarado del equipo B que se atreve con lo que le echen y que no se arruga ante un pase complicado o un regate.

Aún nadie le ha dado la espalda a Cesc en el Barça, a pesar del exceso que se escuchó en la recepción que se le brindó cuando vino a jugar al Camp Nou con el Arsenal, pero la aparición de Thiago o abre la puerta a que en las negociaciones que se volverán a reactiva en verano para fichar al catalán, el Barça tendrá un as ganador por si la contratación se vuelve a resistir tanto.

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