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Sneijder siempre quiere algo más

"El mejor jugador del Mundial de Sudáfrica no será Cristiano Ronaldo, ni Lionel Messi. Será Wesley Sneijder". Lo dijo Ruud Gullit antes de empezar el campeonato del mundo y el número 10 de la oranje parece empeñado en concederle la razón a su compatriota.

Sneijder fue el hombre que tumbó ayer en cuartos de final al gran favorito al título en Sudáfrica 2010, el hombre al que todos sus compañeros querían abrazar al finalizar el partido en Puerto Elizabeth, el hombre al que seguían todas las cámaras. Fue el jugador del partido.

El 10 holandés, de 26 años, provocó con un centro al área el autogol de Felipe Melo que puso el 1-1 a los 55 minutos de partido y sólo diez minutos después, pese a sus escasos 170 centímetros de altura, en medio de los potentes centrales brasileños, cabeceó a la red de Julio César la pelota que terminaría con la máquina de ganar de Dunga.

"Fue mi primer gol de cabeza y no creo que vuelva a pasar. Fue fantástico", dijo el holandés, que sumó su tercer gol en el campeonato y mantuvo vivo el sueño de su selección de ser campeona mundial por primera vez después de dos subcampeonatos.

Sneijder vengaba así las eliminaciones de Holanda a manos brasileñas en 1994 en Estados Unidos y en 1998 en Francia y daba un nuevo golpe sobre la mesa en una temporada de reivindicación personal.

El Real Madrid prescindió del menudo jugador holandés a final de la temporada 2008-2009 para empezar un nuevo proyecto de la mano de Cristiano Ronaldo y Kaká. Pero el club blanco terminó el curso sin títulos, el portugués se fue en octavos del Mundial y el brasileño sólo aguantó una ronda más.

Su destino fue el Inter, con el que no sólo ganó el triplete (Liga y Copa italiana y Liga de Campeones), sino que el último título, el más importante, la corona europea, lo logró en el estadio Santiago Bernabéu, el templo de los madridistas.

El ya ex técnico blanco, el chileno Manuel Pellegrini, reclamó hasta públicamente que tanto Sneijder como su compatriota Arjen Robben, otro de los triunfadores ayer en la ciudad sudafricana, se quedaran en el plantilla, pero la directiva encabezada por Florentino Pérez no los consideró útiles para protagonizar el fastuoso proyecto que comenzaba y que tenía entre sus objetivos ganar la décima Liga de Campeones en casa.

"¿Cambiaría usted entonces a Sneijder y a Robben por Kaká y Robinho?", preguntó al entrenador holandés, Bert van Markwijk, un periodista antes del duelo de cuartos de ayer. "Yo dije que Brasil tiene a los mejores jugadores, pero no al mejor equipo. Yo no cambiaría a ninguno de los jugadores de mi equipo", dijo el técnico en el previo al partido.

Sneijder sigue teniendo en sus manos la posibilidad de la temporada perfecta. La de sus compañeros de club brasileños, Maicon, Lucio y Julio César, quedó en la tarde de ayer aplastada bajo la fe de una Holanda que aprendió a competir.

Antes de iniciarse el Mundial, el centrocampista del club italiano resumió en una frase lo que pasa por su cabeza, el espíritu ganador con el que llegó a Sudáfrica y que parece haber contagiado a su 22 compañeros restantes siempre acusados de endeblez mental. "El título de campeón mundial de amistosos no nos interesa".

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