Fútbol | Segunda B

El San Fernando recupera crédito

  • El equipo isleño pasa por encima del Sevilla Atlético (3-0), gracias a una gran segunda parte

Pablo Sánchez avanza con el esférico controlado ante la oposición de un rival. Pablo Sánchez avanza con el esférico controlado ante la oposición de un rival.

Pablo Sánchez avanza con el esférico controlado ante la oposición de un rival. / Román Ríos

Dos partidos y medio les ha costado al San Fernando volver a ser el que era. Los isleños no habían comenzado con buen pie la segunda vuelta de la competición. Es más, habían cosechado por primera vez esta temporada dos derrotas consecutivas y en la primera parte del encuentro ante el filial del Sevilla se las vio y se las deseó. Pero algo tuvo que pasar en el descanso. Algo se tuvo que comentar en el grupo. Algo o alguien tuvo que poner el dedo en la llaga y el San Fernando cambió radicalmente. De hecho comenzó a mostrar la imagen que nos tiene acostumbrados desde el inicio de temporada.

En la segunda parte del encuentro de este domingo, el equipo azulino fue intenso, combativo, peleón, solidario y tremendamente sacrificado. Por eso consiguió la victoria.

Y es que cuando el cuadro azulino hace únicamente, lo que sabe hacer, parece imparable, parece que no tiene rival, parece que lo hace de memoria. Pero mientras que todo no se traduzca en esfuerzo, solidaridad y trabajo, las posibilidades bajan muchos enteros. Es la seña de identidad que JoséPérez Herrera le ha dado a este equipo y parece que es con la que tendrá que morir o alcanzar la mayor de las glorias.

De momento, el haber encontrado de nuevo el sendero de la victoria se ha traducido en volver a estar entre los cuatro primeros, en puestos de play-offs. Pero el mensaje, que no deja de ser enriquecedor y, a la vez, importante, es que se tienen que tener los pies en el suelo, que lo que se consiguió en este choque fue restar tres nuevos puntos a la búsqueda de alcanzar los 46 con los que se haría historia y que hay que ir pasito a pasito. La misma fórmula que ha servido para hacer la mejor primera vuelta desde el nacimiento azulino en Segunda B.

Y eso que el partido de este domingo, aunque el resultado es abultado, no se puede decir que fue, ni por asomo, fácil. El joven equipo hispalense puso, en muchos momentos, a los isleños contra las cuerdas, aunque sí se tenía esa dosis de fortuna, ese plus de salvar los muebles en los momentos puntuales y esa ambición de querer ganar.

Con eso, los primeros en llegar, asustar y fallar fueron los de la capital sevillana. El ex azulino Chris Ramos, ante el desconcierto generalizado, tanto del equipo como de la grada, se plantaba inexplicablemente con el primer balón al corazón de los centrales, en solitario ante Rubén Gálvez. Inexplicable fue su caída a la hora de rematar, aunque hubo síntomas de reclamar penalti de Colo que perseguía, como poseso, la jugada por detrás.

Esa jugada en concreto, en el minuto 2 de juego, pareció decirle a los de Pérez Herrera que aquí no se gana a nadie sin correr, sin crear ocasiones y sin intensidad. Y la pusieron los isleños, que en el 8, 10, 11 y 12 contaron con cuatro oportunidades de gol.La primera, al saque de un córner donde no llegó ningún delantero; la segunda, en la reclamación de un posible penalti por manos de Juan Berrocal; la tercera, con un disparo de Gabi Ramos desde lejos, y la cuarta, con un disparo abajo, algo mordido, de Carri que atajó Javi Díaz.

El partido parecía frenético y antes del cuarto de hora el jugador más inquieto y habilidoso sobre el campo, Bryan Gil, también se plantó en solitario ante el cancerbero isleño y en última instancia no supo acertar. El intercambio terminó con un disparo de Javi Vázquez que se fue demasiado cruzado y con el nudo en la garganta del respetable.

Parecieron bajar las pulsaciones en la primera mitad hasta que ésta, prácticamente, expiraba. En el 42 un disparo en la frontal de área chica de Curro se fue arriba y en el 44 Rubén Gálvez dio muestras de unos reflejos felinos en un gran disparo de Casas. Con el susto se acabó el primer acto de un duelo dinámico.

En la segunda cambiaron las tornas por completo. Los isleños se hicieron, desde la salida del vestuario, dueños y señores del partido, del terreno, del encuentro. Los de José Pérez Herrera salieron a morder y a fe que lo hicieron. Al minuto, una jugada de Nano Cavilla no fue rematada por Pablo Sánchez y a los dos, un disparo de Gabi Ramos hizo emplearse a fondo a Javi Díaz.

El cántaro estaba lleno, solamente había que romperlo. Y lo hizo Pablo Sánchez, en una pelota perdida, controlada por el central sevillano. La pelea y las ganas del gaditano terminaron con un pase que aprovechó Pau Franch. Ya rota la balanza era cuestión de tiempo el terminar de llenar las alforjas. Lo hizo el mismo Pau Franch para anotar por primera vez de azulino un doblete. Y lo terminó de hacer Pedro Ríos con su quinto gol esta temporada, para igualar al ariete y adelantar ambos a Carri en la tabla de goleadores. Hasta el final, una fiesta, la que se le dedicó a Orgullo Isleño.

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