Fútbol | Segunda División B

El San Fernando empata en Mérida (1-1)

  • El gol de Jorge García no es suficiente para los azulinos, que van de más a menos.

Raúl Palma (i) y Gabi Ramos siguen de cerca el avance de Salvi. Raúl Palma (i) y Gabi Ramos siguen de cerca el avance de Salvi.

Raúl Palma (i) y Gabi Ramos siguen de cerca el avance de Salvi. / AD MÉRIDA

La fe en los minutos finales del Mérida le rescató un punto ante un cuadro isleño que comenzó bien, manteniendo y frenando el ímpetu local y se colocó con ventaja en el luminoso, pero que no pudo evitar in extremis el tanto de Mena y con las tablas de este domingo en la capital extremeña, sigue instalado en la segunda plaza, pero ahora igualado con Badajoz y Marbella.

Pisaron el océano verde los de Tito García Sanjuán dibujando un 4-2-3-1, con Sandro y Rául en el doble pivote y el ex del Badajoz Francis Ferrón como rifle. En las huestes locales, ausente Gaspar, Merino optó por el bombardero Antonio Pino como hombre más vertical, dejando a Poley como interior para buscar taladrar la línea de contención azulina. Comenzaron alzando la voz y las botas los chicos de Diego Merino, que compraron la hegemonía del objeto circular y firmó la primera noticia en la hoja de registros en un centro de Santi Villa bien tapado por la zaga isleña. Siguieron mordiendo los locales ante un San Fernando que poco a poco fue quitándose las legañas y contrarrestando las ínfulas y oleadas en vano del Mérida.

El cuadro pecholata más pulcro y aseado con el cuero de la temporada seguía echando boletos, pero el libre directo de Gonzalo Poley se chocaba con la zaga azulina (14’). Un fax milimétrico de Jorge García, muy activo en la primera entrega, no pudo ser controlado por el extremo Omar y todo pasó a ser fruto del balance de registros. Era el turno de Salvi, pero cosquillas para Gálvez cuando se cumplía el ecuador del primer acto. Las fuerzas se daban las manos y era Pedro Ríos el que subió las frecuencias cardíacas de la grada tras un centro por la izquierda de Omar, pero le faltaron botas de payaso para enchufar el remate (26’).

Un saque a cuero estático del once local lo detuvo imperial Gálvez a nueve del tiempo de refresco; casi de inmediato, Javi García probó desde las letanías y el disparo lamía el palo derecho. Agonizaba el primer episodio y el mensaje con más veneno y el susto en las entrañas locales en un testarazo imperial de Francis Ferrón que comprometió y calentó casi hasta incendiar las manoplas de Javi Sánchez (42’). Sin tiempo para más, ambas centurias enfilaban el túnel de vestuarios.

El retorno al verde desprendió un tono lánguido, sin remates y en la primera oleada sobre la cueva del once romano, los de Tito Sanjuán cantaron bingo. Un baile desdibujado en el despeje del arquero local Javi Sánchez aterrizaba sobre los borceguíes de Pedro Ríos, que se frotó las botas y la etiquetó atrás para la llegada como un bisonte de Jorge García para cornear el 0-1. Un jarro de agua helada para un séptimo de caballería que siguió remando hasta llegar a buen puerto.

Se sucedieron las opciones recíprocas y el doble cambio local trajo aires frescos a los de Diego Merino. Melchor se colocaba con Santi Villa en el extremo y Héctor como única luz en ataque. Sanjuán realizaba sus cambios y el Mérida se dejó las vísceras para lograr rescatar un punto. Asistencia telegráfica (la 300 según fuentes estadísticas del club) del recien ingresado Héctor que peinó letal Jesús Mena para equilibrar el marcador y dejaba a los isleños con cara agridulce.

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