fútbol segunda división B

Este San Fernando divierte

  • El equipo de Pérez Herrera ofrece otro gran partido y doblega al Ibiza con goles de Pau Franch y Manu Ramírez

  • Los azulinos son superiores y estrellan dos balones en el travesaño

Pau Franch, que realizó un enorme partido y anotó su primer gol esta temporada, se va de un contrario. Pau Franch, que realizó un enorme partido y anotó su primer gol esta temporada, se va de un contrario.

Pau Franch, que realizó un enorme partido y anotó su primer gol esta temporada, se va de un contrario. / román Ríos

Para enmarcar. Así está siendo el inicio de temporada para un San Fernando que no se cansa de dar alegrías a los suyos, que no se doblega ante ningún rival y que, por jornada que pasa, se ha convertido en un equipo compacto, rocoso, duro y muy, pero que muy complicado de batir. El San Fernando confirmó ayer que es un equipo de Segunda B, con hechuras de Segunda B, y doblegó a un rival que tiene todas las formas de un Tercera, o por defecto, un Segunda B todavía sin hacer.

Fueron dos, pero pudieron ser muchos más porque los de Pérez Herrera lo ofrecieron todo, buenos momentos de juego, dominio de la situación, exigencias en defensa y solidaridad en todas sus líneas. Esto, una vez traducido, se convierte en superioridad y tiene como recompensa la tremenda alegría y la algarabía que padecen en estos momentos de la temporada los aficionados azulinos que no tuvieron más que claudicar despidiendo al equipo con una atronadora ovación.

Pero es que, desde el principio del choque, las directrices quedaron marcadas. No valían para nada las exigencias que tuvieran los de Andrés Palop, los isleños no se iban a dejar intimidar en ningún momento. Es más, tuvieron la personalidad y el empaque necesarios para tomar las riendas del partido desde su inicio.

Así y de esta forma, en el 4' Oca ya avisó en un saque de esquina y en el 9', Pablo Sánchez, tras varios intentos de despeje al saque de banda y con el viento a favor, controló dentro del área, se revolvió y lanzó un chupinazo al que Álex Sánchez le respondió a duras penas, el rechace le llegó a Pau Franch, que reclamaba a gritos inaugurar su casillero de goles, y su disparo por bajo fue inapelable para conseguir el uno a cero. Era la recompensa al mejor trabajo sobre el campo.

En ese momento los isleños se pusieron el mono de trabajo, porque era de esperar una reacción ibicenca. Pero no fue así, los de Pérez Herrera controlaban la situación a las mil maravillas. Raúl Palma y Bruno se agigantaban en el centro del campo, Carri buscaba una y otra vez la verticalidad necesaria para ampliar la ventaja, Pau Franch no cedía en su empeño de trabajar y Vera y Pablo Sánchez buscaban, una y otra vez, profundidad.

Todo esto con una línea de cuatro atrás que parece hecha a la medida de los de La Isla. Gabi Ramos y Diego Simón, en los laterales, y Oca y Lolo Guerrero, en el centro, están inconmensurables, impresionantes, y los hechos son que los de La Isla encajan los mínimos goles posibles.

En la primera mitad, Carri, en el 26' tuvo la oportunidad de ampliar la ventaja en una jugada personal y en el tiempo de descuento Bruno Herrero estrellaría, por primera vez, el balón en el travesaño.

Tras el obligado parón del descanso, los azulinos salieron de la misma forma y a los 20 segundos de juego fue de nuevo Carri el que estrelló el esférico en el travesaño tras un impresionante disparo. Daba igual que el viento estuviese a favor o en contra, el resultado era el mismo.

Pau Franch contó con dos nuevas oportunidades en el 61' y en el 64', pero el sino era sufrir, porque ni Manu Ramírez, en el 69', ni Buba, en el 78', iban a acertar para dar tranquilidad a los suyos.

Pero llegaron los últimos diez minutos de juego y todo se volvió loco. El Ibiza tuvo que pensar que de perdidos al río y se lanzó al ataque en busca del empate, ese que tuvo en el 81' Iosu Villar.

Quizás la clave del encuentro estuvo en el minuto 82, cuando un disparo a bocajarro de Borriello (que fue lo único que ofreció) fue interceptado por Gabi Ramos y su cuerpo en la línea de gol. El rechace significó una contra en la que Buba cedió dentro del área a un Manu Ramírez rodeado de contrarios. En un quiebro, el de Lepe se quedó ante la portería con un batallón de rivales mirándose la cintura y su remate con la derecha significó el dos a cero y el delirio en las gradas.

Hubo tiempo para más, porque todo estaba como el tiempo que acompañaba, pero lo mejor fue el final del partido, con una afición feliz, un equipo radiante y un lugar en la tabla tranquilizador.

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