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El San Fernando continúa lanzado

  • Los azulinos se imponen 2-1 al UCAM Murcia y se asoman a los puestos de cabeza

BIabiaby, que fue expulsado, centra al área desde la banda derecha.

BIabiaby, que fue expulsado, centra al área desde la banda derecha. / SAN FERNANDO CD

A este San Fernando CD no hay quien lo pare. El equipo azulino sumó ante el UCAM Murcia (2-1) su quinta victoria consecutiva, consiguiendo 15 puntos en las últimas cinco jornadas disputadas. El cuadro de Nacho Castro le ha cogido el pulso a la categoría y, hoy por hoy, es un rival temible, que es capaz de todo lo que se le proponga y que hace doblegar al rival sin piedad

Ante el equipo murciano, los isleños supieron dominar, trabajar, sufrir, apretar los dientes, sobreponerse a los golpes y salir victoriosos de un envite duro donde los haya, ante un rival con un tremendo potencial, ante un equipo que sucumbió al juego isleño en la primera mitad y que dominó y tuvo innumerables ocasiones en la segunda. El partido en sí fue una oda al espectáculo, al disfrute en general y, de esa forma, el conjunto que dirige Nacho Castro cerró el curso futbolístico en el año 2021 ante su afición. Ya habrá que esperar hasta el año que viene para poder volver a ver a los azulinos ante los suyos.

El partido comenzó con el dominio total y autoritario de los de La Isla. La presión en terreno contrario permitía, una y otra vez, robar el esférico, no dejar salir a su oponente de su campo, y tener la pelota, las ocasiones y el peligro. Constantemente, el cuadro de Nacho Castro mandaba en el choque y eso, principalmente, le permitía tener ocasiones de gol, aunque enfrente tenía un equipo que en cualquier contra te podía amargar la noche.

Así, en el 6’ un pase de Biabiany fue rematado por Marc Carbó demasiado cruzado, en el 12 fue Agüero el que disparó a las manos de Biel Rivas, y en el 16’ los de Murcia dieron su primera muestra de susto en una escapada de Beltrán que terminó con un disparo que atajó, sin muchas complicaciones, Perales.

Era un ida y vuelta que iba a terminar por desequilibrar el cuadro isleño. En una de las múltiples presiones del equipo isleño, el balón quedó suelto para que el 'pistolero' hiciese su primer víctima. Francis Ferrón aprovechó la oportunidad para anotar un uno a cero que llevaba el delirio a las gradas.

Lo más curioso es que tras el gol, cuando se esperaba una reacción del cuadro foráneo, el equipo isleño no bajó un ápice su forma de jugar. Los azulinos siguieron presionando, robando, creando peligro y desarbolando al equipo murciano, que no encontraba la manera de meterse en el partido. Tal fue así, que en el 35’ un centro de Biabiany fue rematado por Juanmi Callejón ajustado al poste de un vencido Biel Rivas.La primera parte expiró con un gol anulado, justamente, a Manu Garrido por fuera de juego, y con la mejor oportunidad visitante en el saque de una falta, ya en el 45’ por parte de Viti Díaz que repelió el travesaño.

Todo seguía en pie en la segunda mitad, con el hándicap de que los de Salva Ballesta salieron mucho más enchufados tras el reglamentario parón. El UCAM se desmelenó en la segunda mitad en busca del empate y salió de la caseta mucho más ambicioso.

No tardó en avisar Manu Garrido, en el 46’ al saque de un córner y el dominio pertenecía a los amarillos, aunque en el 57 fue Biabiany el que tuvo la oportunidad de poner tierra de por medio en un balón dividido que remató, muy cerca del cancerbero murciano, alto.

Bien podía llegar el dos a cero o en el empate. Y llegó lo segundo. Unas absurdas manos de Martí Crespí cuando disputaba en alto un balón con el siempre peligroso Manu Garrido, fue decretado como penalti, una pena máxima que igualaba la contienda a través de la realización de Xemi Fernández.

Otra vez tocaba remar en contra de corriente. Pero los isleños, si algo han aprendido, es a apretar los dientes, hacerse grande en los momentos delicados y sobrevivir en las adversidades.

Antes de que llegara el gol de Juanmi Callejón, Perales se tuvo que emplear a fondo en un disparo de Raigel en el 62’, el mismo que insistió en el 68’ para tener el mismo resultado, Perales.

Pero llegó Marc Carbó para robar, y para que, con la ayuda de un desafortunado Farrando, cediese el cuero a Juanmi Callejón. Ya el madrileño se encargaba de quebrar al contrario y de marcar un gol de artista, ese que daba los tres puntos a su equipo.

Hasta el final, y restaban 14 y el descuento, todo fue pasión, sufrimiento, ansiedad y miedo por perder lo que se tenía. Y eso que en el 81, el palo y Perales desbarataban una doble ocasión murciana, y eso que en el 82’ Manu Garrido cruzaba un disparo que tenía marchamos de gol, demasiado y eso que los de Murcia apretaron de lo lindo, dispusieron de ocasiones y pusieron el nudo en la garganta a cuantos estábamos en el Iberoamericano.

Cuando restaban cinco minutos para el final, también Dopi contó con su ocasión al volver a robar en una presión alta, pero el cancerbero murciano no permitió que lo que restaba de partido se jugase con la tranquilidad en el resultado. Con el pitido final se cerró el quinto acto consecutivo y la algarabía se apoderó de todos. Y es que esto no hay quién lo pare.

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