Segunda División B

Bajada de nube isleña (0-1)

  • La Balona se adjudica un derbi igualado y rompe la racha local

Colo intenta tapar ante la mirada de Rubén Gálvez, que realizó una gran intervención. Colo intenta tapar ante la mirada de Rubén Gálvez, que realizó una gran intervención.

Colo intenta tapar ante la mirada de Rubén Gálvez, que realizó una gran intervención. / Román Ríos

Se rompió la racha. La Balona hizo terrenal al San Fernando. Y lo hizo porque después de diez partidos sin conocer la derrota, los hombres de José Pérez Herrera sucumbieron de manera injusta y vieron rota su racha de no ver perforada su portería, esa que ha durado la friolera de 543 minutos.

La Balona, un equipo casi exactamente igual que el isleño a la hora de desarrollar su juego, bajó de golpe y porrazo al conjunto azulino al país de los vivos, al terrenal, y solamente queda mirar para atrás y tener la esperanza de que los de José Pérez Herrera volverán a montarse de nuevo en la nube en un periodo muy pequeño de tiempo.

El partido, a todas luces, debió y tuvo que tener la resolución de igualada, porque fue parejo en su totalidad, porque ambos equipos expusieron sobre el pesado terreno de juego los mismos argumentos y, si cabe, los de La Isla contaron con más oportunidades, que no mejores.

Así, el choque en su inicio fue desconfiado, temeroso y estratégico. Los primeros quince minutos sirvieron para que las dos escuadras se terminasen, si ya no lo habían hecho antes, de estudiar, de saber cómo desarrollarían su estrategia desde inicio. Parecía que era una batalla creada desde ambos banquillos. El corsé no se terminaba de romper y los apoyos constantes, las ayudas permanentes y los mínimos despistes se imponían con creces sobre el ataque, el desorden o el desconcierto.

Por ello, principalmente, la primera oportunidad de romper la baraja tardó en llegar, exactamente 20 minutos, el tiempo que había transcurrido hasta el primer acercamiento local, ese que terminó con un remate de un infatigable Pau Franch a centro de Diego Simón.

Pero es que los balonos no parecían tener fisuras, ni los isleños, ni siquiera el partido. Estaba claro que la única manera de romper tanto compromiso estaba en el balón parado, en la jugada de estrategia, en el golpe de fortuna. Y esa la pudo tener el cuadro isleño en el 21’ en una falta botada por Carri que tocó Pedro Ríos y a la que no acertó Colo. En el 24’ volvió a percutir Carri con un disparo que salió alto.

Mientras tanto, la Balona hacía méritos de sobra para no estar más preocupado que lo normal. Si venimos diciendo desde hace muchas jornadas que el San Fernando se ha convertido en un equipo de Segunda B con palabras mayúsculas en todos sus aspectos, la Balona se ha hecho como equipo de Segunda B con un pasito más que los isleños y eso lo da el paso de los años en la categoría.

Los de La Línea aspiran, por año que pasa, no solamente a asentarse en la categoría, cosa que ya han conseguido, sino a dar un salto más arriba. En el 37’ llegó Gato por primera vez a las inmediaciones de Rubén Gálvez y en el 42’ avisó un inagotable Juampe. Con esto se cerraba la primera mitad.

La segunda parte fue mucha más dinámica, con mucho más ritmo. El paso de los minutos hacía que el campo estuviese más pesado y, tras el gol balono, los isleños se desconcertaron y pudieron encajar seguidamente el segundo, pero Rubén Gálvez lo evitó con una soberbia parada cuando Cellerino estaba más solo que la una para rematar.

Tocó zafarrancho de los isleños, que en el 61’ tuvieron una doble opción de Pablo Sánchez y Carri y que, un minuto después, vieron cómo Montoya, impresionantemente, sacaba un remate de cabeza de Lolo Guerrero a bocajarro. Pedro Ríos lo intentaba en el 64’ de tiro cruzado y Ahmed respondía con un tiro lejano en el 79’.

La tuvieron los isleños en el 82’, pero el remate de Gabi Ramos, ese que se colaba sin remisión en el portal albinegro, lo sacaba en la misma línea de gol Pierre y, casi extenuados, los de Pérez Herrera contaron con otra nueva oportunidad en el 91’ en un remate de cabeza de Diego Simón.Pero la injusta suerte estaba echada.

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