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Ruth Beitia salva los muebles

  • La cántabra llega a la final de altura sin fallos en la calificación Kevin López, tercero en su dura serie de los 800, y Borja Vivas, a quien le faltaron siete centímetros en peso, apeados

Ruth Beitia, capitana española en los Mundiales de atletismo en pista cubierta de Sopot (Polonia), reforzó sus esperanzas de medalla con una actuación sin fallos en la calificación de altura en una sesión matinal que despidió a otros cuatro españoles, mientras que Isabel Macías y Toni Abadía caían por la tarde. La eliminación de Kevin López en las series reduce a una las bazas de medalla: sólo Beitia, de un equipo de 13, cuenta con opciones de subir al podio y evitar un nuevo rosco español.

Beitia y Borja Vivas, los dos capitanes, corrieron suerte bien distinta: la cántabra pasó a la final de altura sin fallos -la única entre 17- y el malagueño se quedó a siete centímetros de la de peso. La saltadora necesitaba rebasar el listón en 1,95 o terminar entre las ocho mejores para acceder a la final, la séptima en ocho participaciones. Renunció a la primera altura (1,79) para empezar, como Blanka Vlasic, en 1,84. Ambas pasaron a la primera.

Tampoco tuvo problemas Beitia en 1,88 ni en 1,92 ni en 1,95. Fue la primera que superó la marca de clasificación automática. Vlasic no pudo con 1,95, pero estará en la final con 1,92. Hoy, desde las 19:15, Ruth luchará por su tercera medalla: ganó bronce en Moscú 06 y plata en Doha 10.

Vivas lo tenía más difícil. Para clasificarse a la final de peso debía mejorar en 19 centímetros su marca (20,51), aunque le bastaba con terminar entre los ocho mejores. Se estrenó con 19,65 y el estadounidense Whiting, defensor del título, conseguía el pase automático (20,75). El malagueño progresó en el segundo turno hasta los 20,19, séptimo entonces, y cerró la sesión con 19,73. Tocaba sufrir hasta que terminaran todos y al final resultó insuficiente: le faltaron siete centímetros para el octavo puesto. Como hace dos años en Estambul, donde lanzó 18,94, no estará en la final. El primer español eliminado fue minutos antes Mark Ujakpor. Salió en la última serie de 400, escuchó la campana tercero y cedió una plaza en el último giro para terminar cuarto.

Kevin López cayó eliminado al ser tercero en la primera serie con 1.47,34. El sevillano, debutante en unos Mundiales indoor, no podrá soñar con el podio, como deseaba si salía vivo de la rigurosa criba de la primera ronda, puesto que no había semifinales en sentido estricto. Le tocó batirse con el favorito, el etíope Mohammed Aman, campeón del mundo en sala y al aire libre, en la primera carrera, y sólo pasaba directamente el primero. Confiando en la repesca (tres por tiempos), Kevin tomó la cuerda desde el disparo, pasó el 200 en 26 segundos clavados, el 400 en 52,96 y el 600 en 1.19,76. En ese punto lo adelantó Aman, que venció en 1.46,73, y en el último giro también el ruso Poistogov. El loreño cruzó tercero con 1.47,34, todavía con esperanzas, pero la incertidumbre sólo duró tres minutos. Los cuatro primeros de la segunda serie fueron más rápidos.

En 1.500, Adel Mechaal fue séptimo en la tercera eliminatoria y se despidió con 3.41,27. Por primera vez desde Toronto 93, España no tendrá representación en una final masculina. En féminas tampoco hubo alegrías. Isabel Macías fue apeada al terminar cuarta en la última serie con 4.17,14, sin la menor opción de repesca. La aragonesa sabía que tenía que estar entre las tres mejores de su eliminatoria y, en caso de ser tercera, con menos de 4.10,91. Ni una cosa ni la otra.

Magnífico estuvo Toni Abadía en su serie de los 3.000, parando el crono en 7.46,34, récord personal, y quedándose a un puesto (13º) de entrar en la final.

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