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Raúl da la bienvenida a Juande Ramos

  • El delantero logra dos goles en el triunfo contra el Zenit en el estreno del técnico

Con dos tantos, un pase de gol y un compromiso incuestionable, Raúl González alentó la era Juande Ramos, la nueva etapa abierta de golpe en el Real Madrid y que apaciguó, momentáneamente, la inestabilidad del club, para nutrir además el estímulo del equipo blanco en vísperas de la cita del Nou Camp.

El aire fresco esperado con el cambio en el banquillo apenas se notó al principio de la última noche europea del año. Ni en la alineación, donde la única alteración fue la titularidad en la meta del polaco Dudek por Iker Casillas, motivada más por el esfuerzo acumulado por el internacional español que por cuestiones tácticas, ni en el terreno de juego.

Casi no ha tenido Juande Ramos tiempo de asimilar el embarque en su nueva aventura, pero los futbolistas tampoco demostraron una predisposición especial ante el golpe de timón determinado por el presidente Ramón Calderón.

De hecho, el panorama en el terreno de juego prolongó la sombra que ha dejado hasta ahora el equipo desde el inicio de curso. Un ritmo sosegado y carencia de bandas y escasa pegada desde que Van Nistelrooy se dio de baja.

Si acaso, la conexión de Michel Salgado con el holandés Arjen Robben fue lo más alentador de los primeros minutos. El lateral dobló en varias ocasiones a su compañero. Hasta que las fuerzas le aguantaron. Fue la derecha la única vía por la que penetró el Real Madrid.

A pesar de las matemáticas dio la sensación de que el Real Madrid apenas creyó en la posibilidad de ser primero de grupo. Al menos, esa pinta ofreció tanto el equipo como el ambiente. Espíritu de trámite.

En el intermedio, Juande Ramos empezó a pensar en el Barcelona. Sacó al alemán Metzelder por Van der Vaart. Situó al germano de lateral derecho y mandó a Salgado al izquierdo, para cubrir la baja en el Nou Camp de Marcelo, que adelantó su sitio. La mente puesta en Leo Messi el sábado.

Robben, que ofreció una de sus mejores versiones, le dio una asistencia a Raúl, que recuperó la definición de sus tiempos de antaño, para desempolvar la palanca que popularizó y dar sosiego al encuentro. Marcó el tercero. Después fue al banco. Otra mirada al Camp Nou para pensar en el clásico.

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