Fútbol | Segunda División B Primera derrota del San Fernando (1-2)

  • El Sevilla Atlético le da la vuelta al partido y gana en un Iberoamericano de Bahía Sur cuyo maltrecho campo perjudica claramente a los locales

Gabi Ramos trata de escaparse del sevillista Pau Miguélez. Gabi Ramos trata de escaparse del sevillista Pau Miguélez.

Gabi Ramos trata de escaparse del sevillista Pau Miguélez. / ROMÁN RÍOS

Tito García Sanjuán venía diciéndolo hace tiempo. “Llegará un día en que las cosas se complicarán y nos hará falta un terreno de juego propició para poder remontar, para que no sea un hándicap, y entonces nos daremos cuenta de que donde jugamos es imposible”. Los más viejos del lugar ya vaticinaban que lo que ocurrió este domingo podía pasar en cualquier momento. No se equivocaron.

Ante el Sevilla Atlético llegaron las vicisitudes, los problemas, la desesperación. Y si tienes que jugar ante un rival convencido y aguerrido y, además, tienes en contra el estado de tu terreno de juego, y a esto se une la labor arbitral, que llega a desesperarte, lo que llega es el imposible. Ante el equipo hispalense era imposible. Y lo fue porque los isleños llegaron a una desesperación tal que se descentraron por completo.

Los isleños acusan en exceso el empate del equipo sevillista a un minuto del descanso

Y eso que la primera parte fue, de largo, para los de Tito García Sanjuán, que terminó desquiciado también, expulsado y recibiendo al colegiado en el túnel de vestuarios. Los azulinos salieron como lo hacen de manera habitual, en tromba, a comerse al rival, y eso amedrentó, y de qué manera, a un joven equipo que, conforme el partido fue creciendo, fue creciendo con él y que terminó siendo prácticamente el mismo rival que mostró sus virtudes en el Trofeo de la Sal, allá por el mes de agosto.

Con eso, el cuadro de San Fernando bien pudo dejar sentenciado el partido en el primer acto, pero dejó vivo a su rival, en ocasiones por la falta de puntería en los metros finales y en otras por las decisiones arbitrales, y terminó pagando con creces en el segundo acto de la obra que se representó en un Iberoamericano del que ya cansa decir que es un verdadero patatal, que no tiene sentido cómo está su terreno de juego y que está desesperando a toda la familia azulina.

Hugo Rodríguez lo intentó en el minuto 4 de juego, pero lo que comenzó a ser desesperante fue lo que ocurrió al cuarto de hora de comenzar el choque. Es difícil y complicado poder observar una jugada que termina con cuatro remates claros de gol y que al final no suba el tanto al marcador.

A pesar de la derrota, los de Tito García Sanjuán continúan comandado la tabla

Todo comenzó con un control de Pedro Ríos en la frontal del área que se prolonga con un derechazo que repele el travesaño y que cae en los pies de Francis Ferrón que no acierta a marcar y cuyo rechace vuelve a percutir en la persona de Omar Perdomo, que ve cómo un defensa sevillano saca la bola prácticamente de dentro de la portería y que observa como el siguiente disparo vuelve a ser sacado por el cancerbero Alfonso. No se podía pedir más en el empeño y en la falta de acierto. Pero la insistencia tuvo su recompensa en el 21’, cuando Pedro Ríos remató de cabeza a gol un perfecto servicio al saque de una falta de Hugo Rodríguez.

Con el uno a cero todo parecía sentenciado. Muy lejos de la realidad. Los isleños tenían que haber tenido su oportunidad en el 22 cuando Pana agredió a Pedro Ríos en el saque de un córner, pero el auxiliar se hizo el sueco y no quiso apreciar nada.

Con todo esto, la primera de los sevillanos no llegó hasta el 35’ en un disparo lejano y, cuando la primera mitad tenía síntomas inequívocos de que llegaría con la ventaja mínima local, llegó la jugada del penalti sobre Diabate que ponía las tablas en el marcador cuando expiraba prácticamente el primer periodo.A los isleños ese gol pareció afectarles en demasía porque en la segunda mitad salieron más acelerados de lo normal. Los sevillanos supieron adaptarse más a todo. Al terreno de juego, que no permitía a los isleños desplegar lo que querían. A las continuas interrupciones del colegiado, que cortaba el ritmo una y otra vez. Y a los espacios que se fueron dejando en los ataques precipitados.

Precisamente por esos espacios llegó un disparo de Diabate, que fue una pesadilla, que atajó abajo Rubén Gálvez y el tanto que sentenció el partido un minuto después. Una galopada del delantero hispalense terminó con un balón en el corazón del área para que Pana certificase la primera derrota del equipo azulino en lo que llevamos de temporada.

Bien es cierto que en el 70’ Hugo Rodríguez volvió a encontrarse con el campo como enemigo en un remate y bien es cierto que en el 75’ Attis dio un pase que se recorrió en paralelo la línea de gol sin que nadie empujase el esférico.Pero no es menos cierto que Rubén Gálvez hizo dos tremendas intervenciones a remate del siempre peligroso Diabate, en el 76’.

Los últimos minutos fueron de desesperación por las decisiones de Delfa Ramos, casi todas erróneas, sobre todo en la no aplicación de la ley de la ventaja en una jugada que terminó en gol de David Toro, pero la suerte ya estaba echada y la primera derrota llegaba a La Isla. Y es que contra el rival, el campo y el árbitro no se puede vencer.

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