ciclismo tour de francia

Premio a la insistencia

  • El noruego Boasson Hagen conquista su primera etapa en la ronda después de dos segundos puestos y tres terceros

  • Los favoritos ruedan agrupados en la víspera de la crono

El ciclista noruego del equipo Dimension Data Edvald Boasson celebra su victoria en la decimonovena etapa del Tour a su llegada a Salon-De-Provence. El ciclista noruego del equipo Dimension Data Edvald Boasson celebra su victoria en la decimonovena etapa del Tour a su llegada a Salon-De-Provence.

El ciclista noruego del equipo Dimension Data Edvald Boasson celebra su victoria en la decimonovena etapa del Tour a su llegada a Salon-De-Provence. / GUILLAUME HORCAJUELO / Efe

Boasson Hagen (Dimension Data), merced a un tremendo ataque a dos kilómetros de meta, se regaló la etapa maratón del Tour disputada a través de 222,5 kilómetros entre Embrun y Salon-De-Provence, jornada de transición antes de la crono final, a la que Chris Froome llegará dispuesto a rubricar su cuarto título.

Boasson, de 30 años y nueve veces campeón noruego contrarreloj, alzó al fin los brazos. Fue dos veces segundo y otras dos tercero, pero en el penúltimo intento para los esprinters aprovechó para imponerse en solitario tras una ataque postrero con el que plantó a sus ocho compañeros de fuga.

El ciclista nórdico, implacable una vez que abrió hueco, superó por cinco segundos al alemán Nikias Arndt (Sunweb) y en 17 al belga Jens Keukeleire (Orica), dando tiempo a De Gendt, Chavanel, Albasini y el italiano Bennati, quien buscó sin suerte la primera victoria para el equipo Movistar.

Sin prisa, con pausa, en jornada calurosa y eterna, llegaron a meta a 12 minutos los hombres de la general, con el Sky al frente. Después de los Alpes, y antes de que el reloj de Marsella defina el podio, hubo tregua. Froome se presentará a la crono con 23 segundos sobre Romain Bardet y 29 respecto a Rigoberto Urán.

Por lo tanto, con todo el mundo pensando en la cronometrada de 22 kilómetros de hoy, el debate se centra ahora en la lucha por el segundo peldaño del podio, que ocupa ahora Bardet con seis segundos sobre Urán, y por el cuarto puesto que Landa ocupa con 19 sobre Fabio Aru.

El maratón de la etapa de ayer invitaba a la fuga. Tres puertos de tercera no fueron obstáculo para que, después de múltiples intentos, se marcharan a la aventura 20 corredores. Un proyecto serio con nombres destacados como Boasson Hagen, Bakelants (AG2R), Bennati (Movistar), Mollema (Trek), Brambilla (Quick Step), Kiserlovski (Katusha), De Gendt, Gallopin (Lotto Soudal), Arndt (Sunweb), Calmejane o Chavanel.

Dejó hacer el Sky, ya que el mejor clasificado era Mollema, vigésimo a 47 minutos de Froome. Pero tampoco quiso la escuadra del líder hacer peligrar su primer puesto por equipos, así que se marcaron el tope de 12 minutos de retraso, que fue lo que quedó registrado en meta.

De los 20 valientes iniciales quedaron nueve para disputarse la victoria en Salon-En-Provence, ciudad que recibía el Tour por primera vez, famosa por sus jabones artesanales y que además alberga las Escuelas de los Oficiales del Ejército del Aire desde el año 1937 y la sede de la Patrulla Acrobática.

La patrulla ciclista se movió con el belga Keukeleire, quien trató de celebrar con una victoria el día de la fiesta nacional de su país, pero había mucho nivel entre sus enemigos. Si algo tenían claro la mayoría es que llegar al sprint con Boasson Hagen era derrota segura.

Así lo entendieron los franceses Chavanel, un ilustre veterano, y Gesbert, el benjamín del Tour, pero fueron reducidos de inmediato. Lo intentó también Bennati en nombre del deprimido Movistar, pero el gigante italiano tomó la rotonda por la parte más larga. Así que atacó el propio Boasson.

Y se acabó la etapa. El nórdico, también tres veces campeón de su país en ruta, salió como un cohete a 2.000 metros de la pancarta de meta. Picado además en su orgullo desde que perdió por seis milímetros ante Kittel la séptima etapa. Rodó a más de 70 por hora. Y firmó sin respuesta su tercera etapa en el Tour. Voló, sin acrobacias, para no irse de vacío. Fue un premio a la insistencia.

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