Fútbol | Primera Andaluza

Premio a la constancia para Manzorro, del Chiclana

  • Con sólo 20 años de edad, el ahora lateral es una pieza clave del sistema del conjunto blanco.

Manzorro intenta robar el esférico a un jugador del Balón. Manzorro intenta robar el esférico a un jugador del Balón.

Manzorro intenta robar el esférico a un jugador del Balón. / Sonia Ramos

Esta es su tercera temporada en el Chiclana CF, al que llegó pegando el mayor salto deportivo de su vida: desde Cuarta Andaluza juvenil a División de Honor sénior. Su primer gol de blanco lo marcó tras un pase de Javi Muñoz, historia viva del club chiclanero que le dobla la edad y que todavía está en activo. En poco tiempo pasó de jugar en campos de tierra a enfrentarse a los mejores rivales de su carrera, e incluso a las hieles de un descenso. Con solo 20 años, de Pablo Domínguez Manzorro se puede decir que es una pieza fundamental en el engranaje del vestuario chiclanero.

A pesar de su corta edad, Manzorro afrontó con madurez y responsabilidad lo que se le exigía en el momento en el que se encontraba el club en aquella época y el joven supo responder en el campo con lo que se esperaba de él, incluso superándolo con creces. Es por eso que todos los técnicos que han pasado por el banquillo del Municipal desde entonces le han dado su "justo lugar dentro del equipo y siempre me he sentido valorado por todos ellos".

De las 30 jornadas disputadas de liga, el lateral ha sido convocado en 25, jugando en todas ellas. Ha sido Lupi el que le ha reconvertido a esta posición, en la que no jugaba desde sus inicios pero en la que confiesa encontrarse "bastante cómodo". En la primera vuelta, Manzorro fue titular en cuatro partidos y en lo que va de la segunda los ha jugado todos de inicio excepto el primero. "Es cierto que Diego Ramírez está lesionado pero no creo que juegue solo por eso. Estoy haciendo un buen trabajo y eso es un logro del que me siento muy satisfecho".

Los datos hablan por sí solos y avalan el buen criterio del entrenador y la planificación del proyecto para el ascenso. "Aquí el que no lucha no juega y menos con Lupi. Es muy fácil entenderlo. Los entrenamientos son muy exigentes y eso luego hay que reflejarlo en los partidos. Si un compañero no trabaja durante la semana sabe que lo más probable es que el domingo no juegue. Si además juega y no da la talla, ya sabe lo que tiene que hacer la semana que viene", explica el chiclanero.

Físicamente aparenta la edad que tiene o incluso menos, pero supera en madurez a la mayoría de chicos de su generación. Conserva la timidez a la hora de definirse, le cuesta hacerlo; pero cuando lo consigue, lo clava, como hace con el balón. "Constancia y garra". Dos palabras que dicen más que muchos libros. Y es que Manzorro no da una pelota por perdida, así esté ya tirado en el suelo -por culpa de Nene le llaman pulpo-. "Ahora mismo me encuentro muy bien físicamente, como más veloz por la banda. Después de la pubalgia que sufrí el año pasado me motiva mucho terminar un partido, ver que me he hartado de correr y recoger los frutos con otra titularidad en el siguiente". Ese es el premio al trabajo constante para seguir jugando.

En el vestuario blanco ha aprendido, sobre todo, "a tener paciencia. Si no te llega la oportunidad al principio hay que seguir trabajando para que lleguen los frutos. Mírame a mí. La experiencia y los años también te van dando picardía. Y veteranos como Nene, Diego Ramírez, José Mari Suazo o Muralla, también".

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