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Polémica arbitral en el Cádiz B-Coria

Un arbitraje para olvidar priva al Cádiz B de poder enderezar el rumbo como local, ya que ayer Moreno Aguilar se encargó de dinamitar la moral de los locales con decisiones determinantes en el desarrollo del duelo y una expulsión que se inventó para empañar el estreno del italo-argentino Joaquín Azulay. El filial amarillo fue mejor de inicio a fin, movió el balón con mayor criterio y calidad, y gozó de las principales ocasiones. Hasta en inferioridad numérica el equipo de Jesús Casas estuvo por encima del de Juan Carlos Álvarez, muy conformista y aplicando sobre el campo un juego rácano que le aportó un premio excesivo.

El choque avanzó en sus primeros compases con un Cádiz B cómodo en el que destacaba el debut del central Azulay, que antes de recibir la expulsión dio muestras de querer el balón y de saberlo manejar con descaro en busca de los jugadores creativos del centro del campo. La inspiración del equipo gaditano nacía en la zaga, donde una buena incursión de Ezequiel dejó en botas de Bello la primera ocasión. Lástima que el ariete asidonense no acertara al buscar la escuadra.

Cuando la balanza se dejaba caer hacia el lado local, llegó la jugada más polémica del encuentro al entender el colegiado como agresión un roce involuntario de Azulay sobre el rostro del visitante Álvaro, quien exageró la acción buscando la roja para el rival.

Esta jugada provocó tanto enfado como desconcierto entre los locales, que no daban crédito a verse en inferioridad de manera tan injusta. Pese a la adversidad, el Cádiz B nunca arrojó la toalla y pudo adelantarse en ocasiones de Fran Mejías, Bello y Carli.

Pero la injusticia del fútbol se cebó con el equipo de Jesús Casas en el único ataque coriano, que José Manuel resolvió aprovechando la imprecisión del portero Tomás al quedarse parado casi a media salida. Todo un mazazo.

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