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Olmedo acaricia las medallas en el 1.500

  • El sevillano acaba cuarto y roza la proeza con un increíble final en el que se le resiste Centrowitz

Más de una década después de que Reyes Estévez lograse en Sevilla la última medalla del mediofondo español en unos Mundiales, un sevillano  estuvo a punto de lograr la proeza al otro lado del mundo, en Daegu, con un impresionante remate final en el que sólo un americano, amén de los inalcanzables kenianos, privó a Manuel Olmedo de alcanzar el mayor éxito de su carrera deportiva. Fue cuarto, el puesto que más duele. El que nadie quiere ser, pero, con el tiempo, el atleta hispalense se dará cuenta de que esa medalla de chocolate sabe a oro.

Olmedo había preparado con mimo la carrera. Estudió a sus rivales de forma meticulosa usando el portal de internet youtube. En qué momentos cambian de ritmo, cómo afrontan la recta final..., pero su imponente última recta no fue suficiente para colgarse un bronce que estaba al alcance y que se llevó la joven promesa estadounidense Matthew Centrowitz, único capaz de aguantar el sprint del andaluz sin contar a los kenianos Asbel Kiprop, que logró para su país el primer oro en la prueba estrella del mediofondo con un cambio que nadie respondió, y Silas Kiplagat, que refrendó el doblete.

Olmedo había pedido una carrera lenta, sus deseos se hicieron realidad y ejecutó a la perfección la táctica que le había dicho su entrenador, el mismo que el de Fermín Cacho, Enrique Pascual: correr por la cuerda, guardando energías para el último 400.

A 500 metros del final, Kiprop y Kiplagat pusieron al grupo en  fila y ya no pararon hasta el final.  A Olmedo le cogió por sorpresa y tardó en reaccionar. Sin embargo, mantuvo la calma sabedor de que su guerra era otra. Entró en la última curva como un tiro y comenzó a recoger cadáveres, pero no pudo doblegar al norteamericano Centrowitz (3.36,08). Olmedo se quedó a 23 centésimas del bronce.

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