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Nadal y Djokovic, en espera

  • La segunda semifinal del día hubo de suspenderse cuando se habían disputado tres sets y con el serbio en ventaja

  • El duelo Anderson-Isner, que gana el primero, se alarga seis horas

Rafael Nadal celebra un punto en su partido de semifinales contra Novak Djokovic. Rafael Nadal celebra un punto en su partido de semifinales contra Novak Djokovic.

Rafael Nadal celebra un punto en su partido de semifinales contra Novak Djokovic. / NEIL HALL / efe

Kevin Anderson derrotó en un agónico partido a John Isner por 7-6 (6), 6-7 (5), 6-7 (9), 6-4 y 26-24 en seis horas y 36 minutos para alcanzar la final de Wimbledon por primera vez, la segunda del Grand Slam en su carrera.

Fue el segundo partido más largo en la historia de Wimbledon, y la semifinal más larga de la historia del Grand Slam. Y en ella, Anderson, de 32 años, octavo del mundo, finalista del US Open el año pasado y verdugo de Roger Federer en cuartos de final, fue el más fuerte.

El de Johannesburgo se enfrentará mañana en la final del All England Club al ganador del duelo entre Rafael Nadal y Novak Djokovic, que como consecuencia del excesivo alargue del primer partido de la jornada empezó con bastante retraso.

De hecho, no fue hasta las 21:25 cuando el español y el serbio se vieron las caras sobre el césped, obligando a la organización a desplegar el techo de la pista central y debiendo jugar con luz artificial.

Djokovic se adjudicó el primer set por 6-4 en apenas 48 minutos. El serbio, que parecía querer liquidar el choque por la vía rápida, sorprendió a un Nadal que encajó cinco saques directos y se mostró errático al resto.

Pero el balear reaccionó en el segundo set, mucho mejor con su servicio y en las subidas a la red, adjudicándoselo por 3-6. En el tercero, mucho más disputado, el triunfo cayó del lado del serbio tras un tie-break (11-9) en el que Nadal dispuso de dos bolas de set.

Antes de eso, chispeando, con el cielo negro barruntando tormenta, y con Anderson e Isner agotados, devorando plátanos y chocolatinas para mantenerse, ingiriendo líquidos sin cesar, disparando sus tiros como podían, acabó un partido histórico, que el público de la central presenció sin moverse, atenazado por el dramatismo.

El de Johannesburgo se convirtió así en el primer sudafricano en alcanzar la final de Wimbledon desde Brian Norton en 1921. Kevin Curren, nacido en Durban, disputó la de 1985 contra Boris Becker, pero dos años antes se había nacionalizado estadounidense.

Isner es reconocido como aquel jugador que junto con Nicolas Mahut protagonizó en Wimbledon 2010 el partido más largo de la historia, con un marcador final de 6-4, 3-6, 6-7 (7), 7-6 (3) y 70-68, tanto en número de juegos (183) como en tiempo (11 horas y cinco minutos). Lógicamente, aquel partido tuvo que suspenderse y esperar al día siguiente para conocer su desenlace.

Ante este hombre maratón, Anderson ganó los dos últimos sets, los únicos en los que no hubo desempate, con una rotura final en el juego 49, cuando el de Greensboro daba señales de calambres en sus piernas y cabizbajo sabía que se le escapaba la oportunidad de disputar su primera final de Grand Slam. En ese juego, Anderson cayó al suelo y fue capaz de levantarse, devolver la bola y luego ganar el punto. Y el público de la central rugió entusiasmado.

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