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El Manchester United no deja margen para la duda

El defensor de la Copa de Europa, un Manchester United arrollador y más favorito que nunca, hizo ayer añicos en el Emirates el perenne sueño europeo de un Arsenal impotente, al que sentenció ya en el primer tiempo y aplastó por un 1-3 que lleva al campeón directo a otra final de la Champions.

La solidez, la efectividad, la magia que han coronado las últimas temporadas al once de Ferguson dieron pocas opciones a su anfitrión. El líder de la Premier anuló de un plumazo, y en menos de un cuarto de hora, cualquier intento de su rival por burlar a los pronósticos. Esta vez no funcionaron el entusiasmo, las ganas y la combinación de talento y juventud de la que tanto presume Arsene Wenger. El Arsenal no pudo con un United que marcó el tempo desde el arranque; que esgrimió sin mácula sus armas más poderosas y que silenció las gradas con las estocadas milagrosas de sus Ronaldos y sus Rooneys. Sus inagotables recursos.

Wenger ordenó a su joven artillería en un 4-3-2-1 que salió enfilada a la meta de Van der Sar desde el silbato inicial. Los gunners tuvieron un arranque prometedor. Centrados, confiados, se hicieron con la pelota -al menos momentáneamente-, mientras un United templado aguardaba su momento. Y llegó, sin tardar demasiado. En cuestión de instantes, el Manchester ya estaba por delante.

El Arsenal, un club que atraviesa en la Premier un momento dulce, encajaba un doloroso revés a los 8 minutos de partido. Un fallo defensivo -un resbalón del joven Gibbs- empujó al equipo del escocés Ferguson a ponerse por delante. Un balón que remató dentro del área pequeña el coreano Ji-Sung Park.

Un mazazo importante para la formación de Wenger, consciente en todo segundo de su imperiosa necesidad de remontar. Ni hubo tiempo para reponerse del susto. Ronaldo iba lanzado y ahora le llegaba su turno de contribuir al marcador. Sin esperar más de tres minutos, el portugués arremetió con un impresionante golpe franco ante el que debió hacer mucho más Almunia.

Aquello había acabado por la vía rápida, a cada movimiento gunner, el Manchester replicaba con mayor contundencia. El paso por vestuarios no mejoró el destino de un Arsenal cada vez más alicaído, más rendido.

La pesadilla del Arsenal continuó. Y el artífice de sus peores sueños fue, otra vez, Ronaldo, omnipresente en esta semifinal, que remató con éxito una jugada comenzada por Park.

Con la semifinal enfilada, una entrada en el área de Fletcher le costó la expulsión por roja directa al escocés por un penalti a Cesc. Su baja en la final será el único inconveniente para el United. Van Persie estrechó el marcador, pero poco más hubo.

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