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Antes que Luxemburgo, Piqué

  • La preocupación por sofocar los pitos al barcelonista centra los días previos al encuentro

A pocas horas de que la selección española pueda cerrar definitivamente su clasificación para la Eurocopa 2016, el equipo de Vicente del Bosque parece más preocupado por sofocar los silbidos a Gerard Piqué que por el rival de mañana, la débil Luxemburgo.

El entrenador del Real Madrid, Rafael Benítez, aseguró esta semana que le sorprende "lo poco que se habla de fútbol" en España. El técnico blanco se refería a lo poco que se habla del juego, de lo que sucede en el campo, y lo que ocurre en torno a la selección española parece darle la razón.

Nada se habla de Luxemburgo ni de qué puede aportar el regreso de Thiago Alcántara ni de la nueva oportunidad de Álvaro Morata para convertirse en el nueve de España ni de la pugna entre Iker Casillas y David de Gea por ser el portero titular de la Eurocopa. Por encima de eso, es Piqué quien se sitúa en el epicentro de los debates.

El central del Barcelona protagonizó la última polémica de la selección de Del Bosque al recibir abucheos de su propia hinchada en los dos últimos partidos jugados en territorio español, ante Costa Rica y Eslovaquia. Y todo, según él mismo interpretó, por la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona.

El defensa fue muy ácido en sus bromas hacia el eterno rival tras la conquista del triplete del Barcelona la pasada campaña. En un país como España, dividido casi a partes iguales entre barcelonistas y madridistas, eso fue algo que le granjeó muchas antipatías.

Además, Piqué se significó políticamente en Cataluña a favor de realizar una consulta para decidir sobre la independencia de la región, lo que tampoco le ayudó a ganar muchas simpatías en el resto de España.

La situación molesta a los integrantes de la selección española, que en estos días se alinearon con Piqué para pedir que cesen los silbidos.

"Es bueno olvidar el tema y no estar pendiente de él. Si Gerard está en la selección es porque quiere, porque si no, no lo haría. Intentaremos que la gente apoye al equipo y todos a una hagamos las cosas bien para que la gente se ilusione y la selección vuelva a hacer cosas importantes", comentó Casillas.

Y ayer, el delantero Nolito observó: "Los que pitan a Piqué pitan a todos los jugadores". Para Piqué, todo es cuestión de esperar. "El tiempo pone a cada uno en su sitio. Al final con el tiempo se arreglará. Lo tengo claro", manifestó ayer a Radio Marca.

El nuevo partido de la selección española se disputará en Logroño, donde el equipo no juega desde el 6 de septiembre de 2011, cuando ganó 6-0 a Liechtenstein.

Entonces, el combinado nacional viajaba en la cresta de la ola, con una Eurocopa y un Mundial en los últimos años, y a unos meses de ganar otro título continental. Era un equipo de éxito y casi nadie hablaba de asuntos internos ni de polémicas extradeportivas. Piqué seguía siendo más o menos el mismo y nadie lo abucheaba.

Pero los tiempos cambiaron y los malos resultados de España vinieron acompañados de críticas -a Del Bosque principalmente- y polémicas con varios jugadores. Antes fue Casillas y ahora es Piqué.

En los últimos días han surgido diferentes iniciativas, entre hinchas y medios de Logroño, para impedir los silbidos a Piqué y transformarlos en aplausos. Todo con el fin de evitar que una afición abuchee a uno de sus jugadores, algo que por otra parte no es infrecuente en el fútbol español, visto el precedente de Casillas.

De Luxemburgo se espera que hable Del Bosque hoy en la previa del encuentro. Porque España, no se olvide, juega mañana.

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