fútbol copa del rey

Luis Suárez vuelve a ser un 'bad boy'

  • La expulsión ante el Atlético y las declaraciones del uruguayo reabren la polémica sobre su fuerte carácter

Cuando lo fichó en 2014, el Barcelona ya sabía que con Luis Suárez se llevaba a un delantero de carácter, pero en los últimos meses fue añadiendo detalles de furia que lo convirtieron en el auténtico bad boy del exquisito once azulgrana.

El martes ante el Atlético ofreció todo lo que incluye actualmente el pack de Suárez: toneladas de esfuerzo, incordio para los defensas, un gol decisivo y acciones al borde del reglamento. Esta vez, sin embargo, añadió una expulsión evitable que le impedirá jugar la final de Copa y unas explosivas declaraciones al final del choque.

Suárez vivió una noche de furia y durante la primera parte bien pudo ser expulsado por una durísima patada a Stefan Savic que el árbitro no vio. Sí vio la roja a cuatro minutos del final por un codazo que el acta arbitral calificó como "temerario" y que provocó su rabiosa indignación. Porque ahí no acabó el show de Suárez, pues tras ser expulsado "retrasó su salida del campo de manera considerable", según Gil Manzano. El acta añadió que una vez fuera del campo, Luis Suárez se quedó en la zona de acceso a los vestuarios pese a las indicaciones del cuarto árbitro, "haciendo nuevamente caso omiso a estas instrucciones".

A todo esto hay que añadir sus declaraciones: "Se veía venir. Me río de la expulsión porque parece que era lo que quería el árbitro". Las palabras del delantero provocaron una reacción del Comité de Árbitros, que ayer denunció a Competición al uruguayo. De tal forma que Suárez podría ser sancionado con varios partidos.

Al mismo tiempo, los periódicos difundieron en sus ediciones web una imagen en las que se vio una mirada poco amigable de Messi al uruguayo, que muchos entendieron como una reprobación al delantero por haber dejado al Barcelona sin uno de sus jugadores más importantes en la final de Copa.

El Barcelona tiene intención de recurrir la sanción al entender que la segunda amarilla que vio era inmerecida. Así, y casi como un desafío, ya incluyó la figura del uruguayo en primer plano en los carteles promocionales de la próxima final de Copa. Pero los antecedentes obligan a pensar que no es muy probable que le anulen la tarjeta.

Lo que es innegable es que Suárez experimentó en los últimos meses un aumento progresivo de su nivel de emotividad hasta convertirse en el auténtico bad boy de un equipo que siempre defendió la exquisitez de su juego y formas con emblemas tan visibles como los de Messi o Andrés Iniesta.

De algún modo, el Barça evocó con Suárez la figura del legendario Hristo Stoickhov, el rostro más desafiante del histórico Dream Team de Cruyff. Como el búlgaro, el uruguayo se convirtió en un futbolista tan amado por los suyos como odiado por los enemigos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios