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Juan Manuel Muñoz: La llama de Écija

  • El astigitano, decimoquinto en Pekín, anhela encaramarse al podio con la ayuda de su socio, 'Fuego de Cárdenas'. "Creo en lo que hago y tengo humildad", dice este jinete que pasa medio año en Alemania.

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"El caballo es mi vida. Nací rodeado de ellos por mi abuelo y mi padre, que eran muy aficionados". Y por la simiente familiar ha galopado hasta la élite de la doma Juan Manuel Muñoz Díaz (19-5-69), vecino de Écija y que ejerce de astigitano a carta cabal. Con porte de señor andaluz, que no señorito, ha llegado arriba gracias a una constancia y sacrificio más propios de un jornalero del campo. Ya disfruta de una posición en la doma que lo ha colocado en sus segundos Juegos Olímpicos, con el mismo socio con el que fue a Pekín, aunque entonces se llamaba Fuego XII y le cambiaron el nombre a Fuego de Cárdenas, un pura raza español de San Pedro de Alcántara (Málaga) -adquirido por la yeguada con cuatro años como semental para abrir nuevas líneas y refrescar la sangre- que quiere encumbrar al jinete sevillano a la gloria, al podio olímpico en Greenwich Park, la sede de las competiciones de hípica.

Este centauro andaluz, el binomio entre Muñoz y Fuego de Cárdenas, sueña con el bronce por equipos, junto a Beatriz Ferrer-Salat, con Delgado, y Morgan Barbançon, con Painted Black, y con hacerse un hueco con los 10 mejores en la clasificación individual. La sublimación del Olimpo, la llama eterna para este paisano de Écija, pura llama, puro fuego, de esta Andalucía de calor y color.

"Me siento muy de mi pueblo y durante el año vivo allí seis o siete meses, salvo cuando hay competiciones. Desarrollo mi actividad allí, en la yeguada de Miguel Ángel Cárdenas, a cinco kilómetros de Écija", arranca Muñoz, que cuenta sus orígenes en estas batallas de caballería: "A los 20 años empecé a practicar este deporte, antes sólo era un hobby. Entonces comencé a formarme en Alemania y en Inglaterra, como jinete y como entrenador. Llevo como profesional 20 años y me dedico a preparar caballos para competir, imparto clínics por el mundo y doy clases particulares los fines de semana. Trabajo mayormente con caballos de pura raza española". En su bagaje, tras Londres, habrá estado en dos Juegos, tres Europeos y un Mundial.

Unas cuadras de Düsseldorf, donde se encuentra desde hace semanas, es el cuartel general del equipo nacional cada primavera, es donde preparan las citas estivales, pues las competiciones previas son siempre en Francia, Holanda, Dinamarca y Alemania. Con 43 años, soltero y ennoviado con una rondeña, y con cuatro hermanos, Muñoz admite que "voy a intentar acabar dentro de los 10 primeros; este año tenemos un buen equipo, dos caballos importantes más el mío, tres. Hay opciones de bronce por equipos. En el Europeo estuvimos cuartos y este año vamos mejor, pero depende de que tengamos un buen día y los demás estén más flojos, del caballo y de la simbiosis con él. Puede ser un año interesante para medalla".

En la doma, como ocurre en la gimnasia y en la natación sincronizada, es muy difícil mover a algunos países de los primeros puestos, tanto por su talento por llevar muchísimos años preparando a los caballos para la doma, como por la subjetividad de los que dictan sentencia: "Alemania, Holanda e Inglaterra deben pelear por el oro y la plata, después estamos Dinamarca y nosotros. Es un deporte tan subjetivo que aun haciéndolo bien no sabes dónde acabarás. Tenemos cinco jueces, tres en un lado corto y dos en el largo. Normalmente se suelen aproximar en sus puntuaciones".

En Pekín -la sede en realidad estaba en Hong Kong- tuvo el infortunio de terminar decimosexto, no pasó al Gran Premio Estilo Libre con los 15 mejores, y luego ganó un puesto -decimoquinto- por dar positivo un caballo... "El nivel ha subido bastante desde entonces en nuestro equipo. Está Beatriz, muy experta, como yo, y Morgan Barbançon, una chica catalana muy joven que está sacando muy buenos puntos. El trío es de los más completos", expone Muñoz, que garantiza que "Fuego de Cárdenas no sólo tiene mucha más experiencia, sino que está más concentrado y puede ser éste su mejor año", cuando ha cumplido 14, "la mejor edad", según el jinete que lo monta, "porque a partir de los 10 o los 12 están más cuajados". "Es cuestión de mucho tiempo, desde los cuatro que se empezó a trabajar con él hasta llegar a estos niveles necesitas trabajo para que adquiera experiencia y orientación".

Uno de los méritos de Muñoz radica en sacarle toda la magia a un pura raza española, un caballo andaluz: "No es fácil, porque en la competición abundan los caballos centroeuropeos, alemanes u holandeses, que llevan 100 años preparando caballos para este deporte. Para nosotros es más difícil porque la raza lleva 10 o 12 años en la alta competición. Pero el mío ha demostrado, siendo quinto y sexto en grandes citas, que puede llegar a estar ahí. Necesitamos más cantidad de este tipo de caballos para seguir mejorando".

Lleva Muñoz casi una década con Fuego de Cárdenas, prácticamente día tras día compartiendo entrenamientos y competiciones. ¿Lo considera como a alguien de la familia? "La verdad es que sí. Tengo tanto trato con él... Me conoce y somos como dos amigos que hacemos kilómetros y competiciones juntos. Es un aspecto importante que tenga confianza en ti y se sienta protegido. Hay una simbiosis, una especie de unión como entre un perro y un amo. Hay diálogo en el adiestramiento, pues se trata de que el caballo interprete la manera en la que le dices las cosas. Pero lo más importante es la confianza del caballo en el jinete y que tenga la mente fresca. Hay que tratar al animal con mucho tacto".

A Londres, donde estará arropado por su madre, su hermana, algunos primos y varios amigos de la Yeguada Cárdenas, irá Muñoz "muy ilusionado, con ganas de llegar y acabar, de que vaya todo bien". Pensará entonces, aunque ya estuviera en los anteriores Juegos, en el camino hasta la cima: "Me considero una persona trabajadora dentro de mi disciplina. Me ha costado muchísimos años alcanzar algo a lo que no llega todo el mundo, con mucha formación, humildad y ganas de aprender. Soy un buen jinete porque creo en lo que hago y tengo seguridad. Te vienes mucho abajo cuando no logras el resultado que quieres, o con alguna lesión del caballo de dos o tres meses, pero en el deporte de alto nivel tienes que estar psicológicamente muy preparado para seguir adelante".

El gran secreto para los Juegos parece fácil y no es tarea sencilla: "Hay que estar tranquilo, si estás nervioso, el caballo lo nota, y debes tener sangre fría. Tienes que estar concentrado desde que te levantas. ¿El ejercicio perfecto? No existe. Muy bueno sí, pero en el binomio jinete-caballo siempre hay algún pequeño detalle mejorable".

Este astigitano, amante de la cacería y que añora las cervecitas con los amigos del pueblo, se encamina a la llama olímpica, a ese fuego eterno que parece una metáfora de la calurosa Écija, pendiente de Juan Manuel en Londres desde el 2 de agosto.

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