fútbol Segunda División B

Humillación a la Balona en Mérida

Canario, el único que intentó cosas en la Balona, conduce el esférico.

Canario, el único que intentó cosas en la Balona, conduce el esférico.

La Balona vuelve a las andadas. Después de haber salvado con algo más que decoro el tramo del calendario en el que le correspondió enfrentarse a los más débiles, ayer desempolvó todo su amplio abanico de debilidades defensivas y encajó en Mérida una goleada que pudo incluso ser mayor. Los albinegros, que aguantaron bien los primeros veinte minutos, fueron acumulando errores en las tareas de destrucción, incluidos dos penaltis, que le llevaron a su tercera manita en contra de la presente temporada, curiosamente dos de ellas ante el mismo rival, el de ayer. La derrota coloca a la Balona con sólo tres puntos de renta sobre la temida plaza de promoción y con un calendario muy duro en las próximas jornadas, aunque también es cierto que la zona de descenso directo está ya a seis puntos.

El conjunto de La Línea consiguió mantenerse en la pelea durante los primeros veinte minutos. El Mérida se palpaba superior, pero el orden de los visitantes mantenía a raya al conjunto de casa, que no conseguía gozar de ocasiones claras para adelantarse. De hecho el único disparo con peligro en esos compases iniciales lo protagonizó el balono Stoichkov.

Lo mejor de ese momento del encuentro fueron los gritos en recuerdo del desaparecido Juan Gómez Juanito, que era entrenador del Mérida cuando perdió la vida en la carretera hace exactamente un cuarto de siglo.

En ese minuto una falta sin demasiado peligro aparente fue botada por Hugo Rodríguez y ante la pasividad de la defensa Ayoze cabeceó casi sin oposición y adelantó a los suyos. A partir de ese momento la Balona desapareció del terreno de juego con una inadmisible falta de actitud y quedó a merced de un rival voraz, que parece decidido a no darse por vencido hasta que consiga colarse entre los cuatro primeros.

Poco después de la media hora Luis Madrigal cometió una pérdida inadmisible y Alfonso cometió penalti. Indiscutible. Hugo Rodríguez anotó con frialdad.

Se veía que lo mejor que le podía suceder a la Balona era que acabase el primer tiempo. Pero no pudo llegar viva al descanso. Fue precisamente un exbalono, Hugo Díaz, el que dejó el encuentro abrochado antes del intermedio.

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