Fútbol | Segunda División B

Gran victoria y salvación

  • El San Fernando logra prácticamente la permanencia y se coloca tercero en la tabla tras doblegar al Villanovense

  • Manu Ramírez, que anota un tanto olímpico, bigoleador de la tarde

Raúl Palma, que fue dueño y señor del centro del campo, intenta el disparo ante José Ramón. Raúl Palma, que fue dueño y señor del centro del campo, intenta el disparo ante José Ramón.

Raúl Palma, que fue dueño y señor del centro del campo, intenta el disparo ante José Ramón. / Román Ríos

La tarde comenzó con una sonora salva de aplausos. La que la afición azulina brindó a Manolo Prado. Y la tarde terminó con una sonora salva de aplausos. La que la afición de La Isla dedicó a su equipo después de que éste se alzará con el triunfo ante el Villanovense, se colocase tercero en la tabla clasificatoria y certificará, prácticamente, la permanencia un año más en la Segunda División B.

Este domingo fue un día histórico que quedará anotado en los anales del San Fernando. Los isleños todavía se frotan los ojos para ver que su equipo está salvado tres meses antes del final de Liga, que este año no habrá apuros al final, que se ha conseguido la madurez en la Segunda División B y que ahora solamente queda soñar y ver hasta dónde se puede llegar.

Es para frotarse los ojos. Es para estar orgullosos. Es para soñar con algo grande, porque los de José Pérez Herrera continúan, una jornada y otra y otra dando motivos suficientes para soñar, y se siguen codeando con los grandes, y siguen sacando sus partidos con autoridad, con seguridad, con una increíble inteligencia y siendo como son, como han sido creados.

La víctima fue el Villanovense. Pero es que a este San Fernando no le da miedo ningún equipo. No tiene dudas en los momentos complicados. Y sabe sacar rendimiento al trabajo colectivo, a su achique de espacios y, sobre todo, a jugar en campo contrario porque utiliza como arma una presión asfixiante que impide a su rival sacar partido de su juego.

El encuentro comenzó trepidante, y terminó así. En apenas un minuto de juego ya habían avisado los verderones, a través de Xavi Puerto y ya habían contestado los azulinos, a través de Pau Frach.Pero era un partido de desgaste, de trabajo, de sacrificio, de intentar superar al rival con esfuerzo. Y en eso siempre gana el San Fernando.

Los minutos posteriores, es más la media hora posterior a sendas ocasiones, el partido entró en batalla y se tuvo que esperar ese tiempo para que Carri, en el 32', disparase desde lejos para forzar a Isma Gil. Esa jugada tuvo continuidad dos minutos después con un disparo de falta directa de Manu Ramírez, que repelió el cancerbero extremeño.

Parecía que la igualdad cerraría la primera parte, pero salió el genio, el artista. Manu Ramírez anotó un gol de antología, de saque de esquina. Un gol olímpico que allanaba el camino.

Pero el propio Manu Ramírez puso tierra de por medio tras la reanudación. Con el dos cero se cerraba el acto, se daba por concluido el espectáculo.

Porque llegarían ocasiones, cómo no. Primero por los visitantes, en el 60’ en un disparo de Brahim al que respondió Rubén Gálvez. Pero luego por los isleños, en el 65’ en un gol anulado a Pau Franch, en el 76' con un disparo de falta directa de Carri, en el 79’ con otro disparo de Javi Gómez, y en el 85’ con un remate de Jacobo a centro de Gabi Ramos que Espín sacó en la línea de gol.

¿Y ellos? Pues ellos apretaron en el final, casi sin tiempo, cuando controlaban los isleños. Si hubiesen anotado, a buen seguro que se hubiesen metido en el partido. Pero los isleños son de Segunda B hasta para eso, para saber sufrir, para controlar y para no pasar apuros. Una gran victoria para asegurar, prácticamente, la salvación. Ahora sólo queda soñar.

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