Mundial de balonmano

Todos contra Francia

  • Tras encadenar los títulos olímpico, mundial y continental, el equipo de Onesta aspira a convertirse en el mejor de la historia. Dinamarca, España, Croacia, Serbia e Islandia buscan destronar al campeón de Londres 2012

Instalada en la leyenda desde el año 2010, cuando se convirtió en el primer conjunto en encadenar el título olímpico, el mundial y el continental, la selección francesa afronta el Mundial de España con el objetivo de consagrarse como el mejor equipo de todos los tiempos, el primero en ceñirse por quinta vez la corona universal.

El gigante francés afronta un reto que intentarán frustrar las selecciones de Dinamarca, la vigente campeona continental, Croacia y España, que, amparada en su condición de local, tratará de apuntarse su segundo título mundial, ocho años después de subir a lo más alto del podio en el año 2005 en Túnez.

Se trata de una misión nada sencilla para daneses, croatas y españoles, dada la voracidad del equipo dirigido por Claude Onesta, al que ningún título ni récord parecen suficientes, empeñado como está en que nada ni nadie pueda equipararse a su leyenda.

La leyenda gala puede convertirse en mito si el próximo día 27 se produce la conquista, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, de su tercer Mundial consecutivo, una hazaña en la que fracasaron previamente las selecciones de Suecia, campeona en los años 1954, 58, 90 y 99, y Rumanía, ganadora en las ediciones de 1961, 64, 70 y 74, las únicas junto a Francia que cuentan en sus vitrinas con cuatro títulos universales.

Para este reto hercúleo el equipo francés ha encontrado la motivación necesaria en su deseo de resarcir a su gran estrella, Nikola Karabatic, obligado a abandonar las pistas durante un mes después de ser detenido a finales del mes de septiembre, tras el oro olímpico, por su presunta implicación en una trama de amaño de partidos en el Montpellier, equipo que por cierto ha fichado para la próxima campaña al portero Thierry Omeyer, otra de las estrellas del país vecino.

Onesta confiará en el mismo bloque, con la excepción de los veteranos Bertrand Gille, lesionado, y Guillaume Gille, que puso fin a su carrera internacional tras la cita olímpica de Londres, en la que conquistó su segundo oro de forma consecutivo.

Francia es un grupo cargado de talento, poderío físico y experiencia que puede presumir de ser el único que cuenta en sus filas con tres jugadores distinguidos por la Federación Internacional como mejores balonmanistas del mundo, Karabatic en el año 2007, Omeyer en 2008 y Daniel Narcisse, elegido esta semana mejor jugador del año 2012.

El jugador del Kiel alemán toma el relevo en este galardón del danés Mikkel Hansen, la gran estrella a la que se aferra el conjunto nórdico para tratar de acabar en España con la hegemonía francesa. Dinamarca necesita para ello que el joven lateral olvide la gris versión que ofreció en Londres y recupere el nivel de juego que mostró en el Mundial de Suecia 2011, donde los de Ulrik Wilbek cayeron en la final ante Francia en la prórroga, y, sobre todo, en el Europeo de Serbia 2012, donde un espectacular Mikkel Hansen condujo a los nórdicos al oro.

Pero los argumentos del conjunto danés, que busca su primer título mundial, no se limitan al talento de Hansen, que volverá a hacer gala de su trepidante y variado juego ofensivo. A ello hay que añadir la solidez defensiva, sustentada en la seguridad bajo los palos del joven guardameta Niklas Landin.

España también cimenta sus opciones al oro en su férreo muro defensivo, donde jugará un papel determinante el portero Arpad Sterbik, el único capaz de discutir a Omeyer el título de mejor cancerbero mundial, así como en la efectividad en ataque del pivote Julen Aguinagalde.

El protagonismo de Croacia, bronce en los Juegos, recaerá en la pareja que forman el pivote Igor Vori y el central Domagoj Duvnjak, que, ausente Ivano Balic por decisión técnica, deberá asumir el liderazgo que se le presume desde su irrupción en la élite mundial.

Es el grupo de favoritos, al que se unen en un segundo plano selecciones como Polonia, la gran tapada del Mundial, Hungría, Islandia o la Serbia de Vujovic, que tratarán de aprovechar el cambio de formato, con la inclusión de eliminatorias directas a partir de los octavos de final, para tratar de protagonizar la sorpresa.

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