Fútbol | División de Honor Andaluza Empate de un Chiclana que no termina de carburar (0-0)

  • El equipo blanco no puede con el Cartaya en un partido en el que las defensas se imponen a los ataques

Pablo, en una imagen del primer partido de liga en el Municipal. Pablo, en una imagen del primer partido de liga en el Municipal.

Pablo, en una imagen del primer partido de liga en el Municipal. / A. Alba

Solo les valía la victoria. A lo largo de la última semana este es el mensaje que se había grabado a fuego en el vestuario blanco, pero finalmente el Chiclana no pudo pasar del empate a cero ayer frente al Cartaya en el Municipal. Si bien es cierto que no se perdió y que el grupo no termina de carburar, también lo es que el trabajo en defensa empieza a dar sus frutos, pues por fin los chicos de Lupi consiguieron dejar la portería a cero.

El rival que tenían enfrente no lo puso nada fácil, como era de esperar de un equipo formado a golpe de talonario, con el objetivo claro del ascenso a Tercera y situado en la zona noble de la clasificación, (dato relativamente relevante ya que, por ejemplo, del sexto al decimosexto clasificado solo hay cuatro puntos de diferencia).

El partido fue un duelo de defensa sobre ataques, menos constructivo de lo que solemos ver en el Chiclana, pero totalmente adaptado a las circunstancias. Los onubenses apostaron por la misma fórmula que ya utilizó el San Roque y no llevó peligro a la meta de Pitu en toda la primera parte, mientras que en el minuto 22 Diego Ramírez ya había desbordado por tercera vez a su marca, pero nadie llegó a rematar a tiempo su pase de la muerte. Crespo y Pablo también estuvieron muy participativos pero al conjunto blanco le seguía faltando ese pase definitivo al hueco que abra por fin la caja de Pandora.

Tras el descanso el Cartaya sacó la dinamita que albergaba en el banquillo y Kata empezó a menguar la confianza de la defensa chiclanera. El delantero culminó una contra de manual en el 51 con un trallazo que se marchó rozando el larguero y siete minutos después el colegiado pitó penalti a favor de los blancos pero finalmente cambió de opinión. El rumano seguía buscando el gol y, sobre la bocina, el Cartaya reclamó un tanto anulado por fuera de juego.

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