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Duelo para alargar el sueño

  • Suecos y suizos, ilusionados por igual, se rebelan con la historia que dice que no son potencias futbolísticas

Andreas Granqvist, capitán de la selección de Suecia, durante un entrenamiento en el estadio de San Petersburgo. Andreas Granqvist, capitán de la selección de Suecia, durante un entrenamiento en el estadio de San Petersburgo.

Andreas Granqvist, capitán de la selección de Suecia, durante un entrenamiento en el estadio de San Petersburgo. / JUAN HERRERO / efe

Posiblemente sea el duelo de octavos con menos cartel del Mundial de Rusia, pero nada de eso distrae a Suecia y Suiza, que se enfrentan goy en San Petersburgo en busca de una victoria que alargue el sueño.

Suecia llega a las rondas eliminatorias tras acabar primera de uno de los grupos más complicados, con México segundo y Alemania, la campeona, eliminada. Suiza, por su parte, acabó segunda de su zona por detrás de Brasil y está a 90 minutos de regresar a unos cuartos de final por primera vez en seis décadas.

Ninguna de las dos es una potencia futbolística y llegue quien llegue a los cuartos -donde esperará Inglaterra o Colombia-, será toda una sorpresa.

Suecia alcanzó las semifinales del Mundial de 1994 y desde entonces jugó sólo dos Mundiales, cayendo en ambos en la fase de grupos. Y eso que contó con increíbles jugadores como Zlatan Ibrahimovic, Henrik Larsson o Freddie Ljunberg. Ahora, sin ningún astro, vuelve a soñar en grande. "Ya dije antes del Mundial que llegaría lejos y probablemente lo ganen", señaló recientemente Ibrahimovic. El mejor futbolista sueco de todos los tiempos, actualmente en Los Angeles Galaxy, trató de entrar a última hora en el equipo nacional. No lo consiguió, pero está en Rusia comentando el Mundial.

"Hemos perdido a uno de los mejores jugadores del mundo, pero hemos crecido como equipo", indicó el capitán del combinado, Andreas Granqvist.

El optimismo de Ibrahimovic puede sonar a una de sus típicas bravuconadas, pero el triunfo por 3-0 de Suecia sobre México en la última jornada demostró que el escandinavo es un equipo con todas las letras. "Estoy increíblemente orgulloso y conmovido por el partido que jugamos ante México", comentó el seleccionador sueco, Jane Andersson.

Y es que Suecia vivió momentos complicados tras la segunda jornada, en la que perdió 2-1 ante Alemania con un gol de Toni Kroos en el último suspiro. Jimmy Durmaz, de origen turco, cometió la falta que propició el gol y fue atacado después en las redes sociales.

Suecia arropó a Durmaz y se bunkerizó al tiempo que enviaba un menaje en redes sociales: "Fuck Racism" ("a la mierda el racismo"). Y todo quedó en el olvido con el 3-0 sobre México. Ahora sólo existe Suiza. "Soñamos con algo grande. Nos hemos preparado bien y veremos hasta dónde podemos llegar", indicó el sueco Emil Forsberg.

Suiza no alcanza los cuartos de un Mundial desde el que organizó en 1954. Y en Rusia cuenta con argumentos de sobra para poder vencer a Suecia. El principal se llama Xherdan Shaqiri, que marcó un gol clave en la fase de grupos ante Serbia. No obstante, el técnico Vladimir Petkovic no podrá contar con dos defensas titulares, Stephan Lichtsteiner y Fabian Schar, que están suspendidos. En ataque, se encomienda a Shaqiri y Breel Embolo.

"Suecia es un equipo fuerte, pero estamos bien preparados", señaló a la web de la FIFA Embolo, que nació en Camerún. "Vamos a dar el cien por cien para intentar llegar a los cuartos de final".

"Hace dos años perdimos con Polonia en los octavos de la Eurocopa y hemos aprendido. El hecho de que hayamos remontado ya dos veces aquí en el Mundial es una muestra de que estamos preparados".

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