Rally l XXX Dakar

El Dakar cruza el charco

  • La prueba más aventurera del calendario internacional del motor, reinventada por las trabas políticas, se estrena mañana con el novedoso y sugerente decorado de las carreteras argentinas y chilenas

El Rally Dakar arrancará motores mañana desde la megápolis de Buenos Aires para luego cruzar una inédita y sugerente ruta suramericana, poblada de estepas patagónicas, cordilleras montañosas y desiertos de dunas imposibles. La tradicional arena del Sahara será reemplazada por planicies argentinas atiborradas de fósiles jurásicos y puertos chilenos donde aún permanecen ocultos tesoros del pirata Francis Drake. Leones, ñus y jirafas cederán su lugar en postales y vídeos a ovejas, ñandúes, guanacos y ciervos colorados en Chile y Argentina, los países por donde pasarán los 820 vehículos de competición y de logística.

Ni los ecologistas reclamarán, pese a las amenazas iniciales de cortes de ruta, por la nube de polvo y los combustibles. "No podemos hablar por hablar, sin fundamentos", afirma el director de Greenpeace Chile, Rodrigo Herrera.

Sólo los arqueólogos argentinos izaron su protesta. "Seguimos comprando espejitos de colores", dijo la presidenta de la Asociación de Arqueólogos Profesionales de Argentina, Norma Ratto. Para ella, "no se han evaluado los daños que pueden producirse en los yacimientos arqueológicos sobre los cuales, literalmente, pasarán los autos, camiones y motos".

Pero, más allá del debate, la versión trigésima del rally más importante del mundo se iniciará mañana en la ciudad de Buenos Aires, con rumbo suroeste hacia Santa Rosa. Sorteará el tránsito porteño matutino e ingresará a la Pampa húmeda, la zona agropecuaria más rica del país, poseedora de sembradíos inabarcables, cientos de miles de vacunos, ríos y lagunas.

Casi un 80% del recorrido en Argentina será por caminos secundarios y el resto campo a través, por unas 7.000 propiedades privadas, distribuidas en diez provincias.

Cada propietario firmó una autorización legal, en la que aceptó tener sus tranqueras abiertas y los campos libres de animales de cría durante el paso de la caravana.

Los organizadores se comprometieron a que 48 horas después de cada etapa cada kilómetro será recorrido por una compañía de seguros francesa y camiones de Vialidad Nacional para recomponer destrozos en propiedades privadas, caminos y carreteras.

La segunda etapa irá hacia el Atlántico, a la ciudad de Puerto Madryn, cercana al santuario de la ballena franca austral de la Península de Valdés.

Desde allí, virará al oeste para atravesar las estepas patagónicas, sólo pobladas por ovejas, ñandúes, guanacos y ciervos colorados, hasta llegar a la ciudad de Ingeniero Jacobacci.

El regreso al norte será por un terreno escarpado, pedregoso y complejo. Primero, se tocará la ciudad de Neuquén, cerca de uno de los principales polos frutícolas del país y zona de importantes hallazgos paleontológicos.

Luego será el turno de San Rafael, donde comenzarán las dunas de las históricas ediciones anteriores del Dakar, expulsado de África por las amenazas terroristas en Mauritania de 2008.

La Cordillera de los Andes será el siguiente protagonista del rally y la caravana deberá comenzar a escalarla entre dunas, piedras y vados, en la provincia de Mendoza, famosa por sus viñedos.

El cruce será a través del paso Cristo Redentor, a 3.209 metros de altura, para tocar por primera vez tierra chilena.

Sin pausa, los competidores descenderán hacia el puerto de Valparaíso, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su arquitectura única de ascensores, calles serpenteantes y memorias de marinos mercantes. Los vehículos recorrerán las costas del Océano Pacífico, para luego buscar el desierto de Atacama, uno de los más secos del mundo, poblado sólo por el silencio y los bruscos cambios de temperatura entre día y noche por la ausencia de humedad.

Con más de la mitad de la prueba recorrida, el regreso será nuevamente por la Cordillera de los Andes, que en esta zona ubica algunos de sus picos más altos.

De retorno a Argentina, por el paso San Francisco de la provincia de Catamarca, a 4.700 metros de altura, los vehículos ingresarán en una zona semidesértica y árida, de colores fantásticos que obligarán a los conductores a redoblar sus esfuerzos para mantener la concentración hasta llegar al poblado de Fiambalá.

Luego deberán atravesar olivares y cactus para llegar hasta La Rioja y desde ahí llegarán a Córdoba. Luego acelerarán a fondo rumbo a las llanuras de Buenos Aires con la ambición de cruzar la meta final de la carrera de aventura más famosa del mundo.

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