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Consternación mundial por Seve

  • El estado del campeón cántabro se agrava después de más de dos años y siete meses de lucha por un tumor cerebral · Desde su domicilio de Pedreña, la familia informó del empeoramiento del ex jugador

El 6 de octubre de 2008, Severiano Ballesteros (Pedreña, 1957) se desvaneció en el aeropuerto de Barajas. Tras algunas convulsiones y recuperada la consciencia, llamó al móvil de su sobrino, Iván, para que pudiera recogerle tras lo sucedido. "Señora, tranquilícese, que no me pasa nada!", le espetó Ballesteros a una mujer ya madura que se interesó por el estado físico del entonces ya ex golfista. En aquel revuelo, tras el amontonamiento de curiosos alrededor de Severiano, al cántabro de 54 años le brotó su fuerte carácter, con la misma energía y determinación con la que afrontaría al poco tiempo su grave enfermedad, aún oculta.

Iván condujo a Seve hacia el centro de Madrid. Al genial golfista de Pedreña, que adora la carne, se le antojó que ambos podían almorzar en un restaurante especializado en vacuno argentino.

Lo que pareció un simple mareo transitorio en Barajas se reprodujo con virulencia en aquel restaurante. Por fortuna, enfrente del restaurante se alza el Hospital de La Paz, en donde fue ingresado de urgencia. Desde entonces, la vida del mejor golfista español de todos los tiempos, campeón de cinco torneos de Grand Slam (tres Británicos y dos Masters) y uno de los mejores en la historia de este deporte, pendió de un hilo muy fino.

El diagnóstico fue muy claro tras la batería de pruebas neurológicas: Seve tenía alojado en el cerebro dos tumores del tamaño de dos pelotas de golf, que enseguida se revelarían como malignos. Ballesteros permaneció 72 días ingresado, fue intervenido en cuatro ocasiones, a vida o muerte, atendido por los doctores Isla y Pérez Álvarez, "dos campeones del bisturí", apostillaría después en una de sus primeras comparecencias públicas el ex golfista. Desde entonces hasta el agravamiento de su salud del que informó ayer la familia por medio de un comunicado remitido a Efe, la vida de Ballesteros transcurrió entre sesiones de quimioterapia, radioterapia, recuperación y ejercicios de reeducación, en plena lucha por la vida y volcado en la fundación que lleva su nombre, nacida para ayudar a la lucha contra los tumores cerebrales.

El Rey felicitó el 3 de junio de 2009, en el Día de las Fuerzas Armadas celebrado en Santander, a Severiano Ballesteros por su recuperación. "Eres un ejemplo, Severiano", le dijo Su Majestad tras la jura del bandera del deportista. Solamente habían transcurrido ocho meses desde que fuera operado en Madrid. Dieciséis días después de aquel encuentro, el ex jugador regresó a la capital de España para presentar la Fundación Severiano Ballesteros, cuyo objetivo principal iba a ser, entre otros, la colaboración en investigaciones contra el cáncer.

La semana pasada, los rumores se fueron extendieron paulatinamente por las redacciones de España sobre el empeoramiento del estado de salud de Ballesteros.

Desde su domicilio en Pedreña, la familia informó ayer del "empeoramiento severo de su estado neurológico". Severiano Ballesteros se encuentra sedado y con control de sus constantes vitales.

El comunicado familiar añade que "aprovecha la ocasión para agradecer todos los apoyos" que tanto Seve como la propia familia han recibido e indican que serán ellos quienes informarán puntualmente, a través de la web www.seveballesteros.com, sobre la situación del campeón español.

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