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Fútbol | Tercera División

El Conil, madurez ante la adversidad

  • El equipo lleva con profesionalidad el confinamiento y el plantel tiene asignado un plan de trabajo.

  • La situación económica de la entidad que preside Antonio Brenes no es dramática.

Los modestos tienen vida en mitad del confinamiento por la alerta sanitaria del Covid-19. Es el caso del Conil, un humilde equipo de fútbol que también sufre en sus carnes la situación que afecta al deporte en España. Lejos de la competición sin ser un conjunto profesional, el comportamiento de los jugadores, técnicos y dirigentes sí que se acerca a este término. La crisis de la vida por un hecho tan inesperado como dramático no ha cogido a la entidad jandeña con el paso cambiado.

Dentro de la difícil situación para todos los integrantes de este equipo que es casi como una familia, el cuerpo técnico que lidera Lázaro Canto trata de estar en permanente contacto con sus jugadores casi a diario. Todo ello después de que, en consenso con los responsables de la preparación física, cada uno de los futbolistas disponga de un plan de trabajo específico que, no obstante, cuenta con dificultad para llevar a cabo en el domicilio familiar.

Hablamos de una categoría, Tercera División, en la que todos los jugadores no están en igualdad de condiciones en cuanto a disponer de aparatos para esos entrenamientos confinados. Desde el Conil, los responsables de la parcela deportiva asumen que la fortaleza mental es lo único que está en sus manos, ya que la vuelta a la competición no tiene, por ahora, una fecha aproximada. Eso sí, el equipo precisará de unas tres semanas para que la plantilla alcance el punto de preparación adecuado para afrontar los ocho partidos que le faltan en el grupo X de Tercera División.

Casi con el obligado parón llegó una noticia nefasta, la grave lesión de Javi Tamayo. La segunda en el plantel esta campaña después de la que sufre Pablo. Dos golpes que no han ayudado en lo anímico, aunque Lázaro Canto se encarga de que afecte lo mínimo al grupo sin olvidar las muestras de cariño y el apoyo hacia el defensa y el atacante.

Al hilo de la lesión de Tamayo, la normativa permite al Conil cubrir su vacante con un nuevo futbolista. Hasta el cese de la Liga, la entidad manejaba varias alternativas para sustituirle, aunque desde la calma y la seguridad de saber dónde 'pisa’' Además, teniendo muy presente que hay materia prima en la plantilla como es el caso de Juan Ureba, que se ha ido haciendo fuerte y suma ya seis goles con la elástica amarilla. También hay otros jugadores del equipo que se podrían adaptar a posiciones ofensivas.

La cuestión económica es otro caballo de batalla para un club humilde de Tercera, que cada año está condenado a ajustar muy bien sus números ante los escasos ingresos. De todas formas la madurez del Conil que preside Antonio Brenes también alcanza la parcela económica. Además de la buena marcha en lo deportivo, las cuentas están claras en la tesorería de la entidad porque siempre se trabaja acorde a las posibilidades. A la espera del dinero que aún debe recibir (abono municipal y federativo), el Conil tiene garantizados los meses de competición que aún restan por disputarse.

Por otro lado está la ayuda de las firmas locales que patrocinan al equipo, que puede ser la partida que se resienta en algo a pesar del compromiso fiel de muchos años. Sin duda, los pasos en cuanto a la gestión del Conil son los adecuados. Sólo falta que la pelota vuelva a rodar.

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