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Comienza la caza de los culpables

Sin apenas asimilar aún la derrota, Brasil comenzó a buscar un culpable por la temprana eliminación del Mundial de Sudáfrica a manos de Holanda y algunos ya lo encontraron: Felipe Melo. No obstante, el técnico Dunga confirmó al finalizar el encuentro que no continuará al frente de la selección canarinha tras la eliminación.

En rueda de prensa Dunga sostuvo que "al respecto de mi futuro, desde que llegué para dirigir a la seleçao, ya se sabía que me quedaría sólo por cuatro años".

Mientras, el portal Lancenet abrió un foro de debate con los internautas. "¿Quién es el responsable por la eliminación: el ataque, la defensa, Felipe Melo o Dunga?".

Falcao, estrella del brillante Brasil de 1982 que no pudo salir campeón, ya tenía una respuesta, según dijo a la televisión O Globo. "Felipe Melo no era de fiar. Fue incluso un error llevarlo a Sudáfrica", dijo del jugador.

"No debe pasar las vacaciones en Brasil", escribió Ronaldo Nazario en su Twitter, según el portal de O Globo, tras la eliminación de la canarinha en los cuartos.

Pero los primeros sentimientos de los brasileños fueron la amargura y la incredulidad al ver cómo el sueño de conseguir la sexta Copa del Mundo se esfumaba por la derrota en Puerto Elizabeth.

La cara del portero Julio César en sus primeras declaraciones tras el pitido final, con lágrimas en los ojos y la expresión desencajada por la incredulidad, es el reflejo de un país que, como cada cuatro años, había puesto una emoción infinita en el Mundial.

"Nadie esperaba la derrota", dijo Julio César, mientras del otro lado de la cámara se vivía un drama similar en las casas, playas, plazas y bares donde los 190 millones de habitantes se habían encerrado en un silencio que tenía algo de luto.

"Brasil mostró lo mejor y lo peor en sólo un partido", escribió el diario Estado de Sao Paulo. "Es muy duro", decía un seguidor con la cara pintada de verde y amarillo desde Sao Paulo. "No dan ganas de hacer nada", lloraba otro en Río de Janeiro.

Y llegaran las primeras reacciones oficiales, como la del presidente, Luiz Inacio Lula da Silva. "Como todo brasileño, se quedó atónito frente al desequilibrio emocional del equipo", dijo a la prensa su jefe de gabinete, Gilberto Carvalho.

"Se quedó sentado intentando entender lo que había pasado. Tenía mucha confianza, como todos nosotros. No es la primera vez que perdemos la Copa, la vida continúa", añadió ya mirando al Mundial de 2014 en casa.

La tristeza se impuso en las 20.000 personas que siguieron el partido en la playa de Copacabana de Río de Janeiro ante una pantalla gigante.

La mayoría de grandes empresas había dado el día libre a sus trabajadores y los hinchas llenaron bares y se ilusionaron con el gol de Robinho. Luego llegó la decepción tras una mala segunda parte.

Pero hay muchos que piensan que todo puede ser aún peor: que Argentina gane en Sudáfrica y llegue a Brasil 2014 como campeón del mundo.

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