Fútbol l Tercera División

Coger confianza en el Sancho Dávila, decisivo

  • El Puerto Real se plantea entrenar más a menudo en su feudo para paliar la mala racha de resultados que arrastra como local

Normalmente no es noticia que un equipo entrene en su campo. En el caso del Puerto Real, sí que lo es. El conjunto de la Villa consiguió la victoria en su primer duelo liguero como local el pasado 5 de septiembre ante el Recre B (2-1), lo que parecía augurar una buena marcha en el Sancho Dávila. Pero ese primer partido queda ya lejano y los últimos resultados cosechados en casa por el equipo han calado hondo en el grupo.

El pasado domingo los verdiblancos volvían de Marinaleda con un empate a uno. Pero antes, en las jornadas precedentes, los puertorrealeños disputaron dos encuentros consecutivos como local, de los que únicamente consiguieron sumar un punto. Para más inri, se trataba de dos derbis provinciales. El primero, frente al Atlético Sanluqueño, en el que se escapó la victoria cuando ya se palpaba, de penalti y en el último minuto. El segundo, frente al Algeciras, en el que el conjunto albirojo destrozó al Puerto Real en 20 minutos tras serle anulado un gol dudoso a los de la Villa. El capitán Alfonso comentaba que la plantilla no estaba contenta: "El disgusto era generalizado porque en principio en esos dos partidos pretendíamos enganchar a la afición, aunque nos salió el tiro por la culata".

Por ello, ante la llegada de otros dos duelos muy seguidos como local, Sergio Moguer se ha mostrado preocupado por corregir la trayectoria en casa. Así, el miércoles quiso dejar por un día las habituales instalaciones sevillanas de Hytasa, para ejercitar a los suyos en Puerto Real.

Con la vista ya puesta en el choque de mañana a las seis de tarde, cuando recibirán a otro conjunto gaditano, el recién ascendido Conil, los puertorrealeños se ejercitaron en su campo por primera vez desde que arrancó la Liga con un partidillo frente al Balón de Cádiz. Ya antes de comenzar a tocar el balón, Vicente alentaba a sus compañeros con una frase que resume bien uno de los objetivos del traslado del entreno. "Si sale bien, cogemos confianza para el sábado", les decía. Y mal no salió, si bien la contienda terminó sin goles. Al menos sirvió a los verdiblancos para seguir aclimatándose al Sancho Dávila, por lo que ejercitarse al menos una vez por semana en Puerto Real podría convertirse en rutina. "Ahora que parece que la situación del club está mejor, vamos a tratar de entrenar aquí más a menudo para no sentirnos extraños, y a ver si empezamos a ganar aquí porque tampoco hemos jugado mal, nos ha faltado suerte", explicaba el técnico.

El césped del Sancho Dávila se encuentra todavía en malas condiciones, sobre todo en la banda de los banquillos, donde en algunos tramos el verde brilla por su ausencia. Aunque poco a poco se va recuperando, algo indispensable para el juego de toque propuesto por Sergio Moguer pese a que hasta ahora todos los visitantes han venido a jugar al contragolpe. De momento, la hierba sólo se cuida con corte y agua, pero en breve podría intentarse la mejora mediante el uso de abono y semillas.

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