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Chadli guía al éxtasis a Bélgica

  • Una soberbia contra en la última acción del duelo certifica una heroica remontada ante Japón

Un gol de Chadli en la última acción del partido consumó la épica remontada de Bélgica ante Japón, que llegó a tener dos goles de ventaja al inicio de la segunda parte.

Esa última jugada, una demostración de contraataque conducida por De Bruyne, Hazard y Meunier, autor del pase definitivo, situó a Bélgica por tercera vez en su historia en los cuartos de final de un Mundial.

El equipo de Roberto Martínez, que aguarda ya a Brasil, reaccionó a tiempo para frustrar a Japón, y evitar así irse a casa antes de lo deseando. Bélgica, que contempla esta edición como la última de su generación dorada, vio la penumbra que sometió a Alemania, Argentina, España o Portugal. Pero escapó a última hora.

Incomodó la puesta en escena a Bélgica y un mal despeje de Kompany, apuesta defensiva de Martínez, fue recogido por Shinji Kagawa, que disparó fuera.

Bélgica tomó el balón y la iniciativa en los mejores momentos de Mertens, que intervino en cada acción del ataque de los Red Devils. Se movió bien el jugador del Nápoles, el único que supo encontrar espacios entre la maraña nipona. También Eden Hazard convirtió en amenaza cada movimiento.

Lukaku tuvo un par de intentos, nada limpios, e interrumpidos casi siempre por un defensa japonés. Bélgica no estaba bien. En pocas veces su dominio incomodaba al contrario y el portero Kawashima sólo era tenido en cuenta para despejar alguno de los centros laterales europeos.

Estaba al acecho Japón, pendiente de las lagunas belgas. Unai puso a prueba a Andereweireld cuando la intensidad de Bélgica bajó, poco antes del descanso. Un tiro de Nagatomo, aparentemente inofensivo, sobresaltó a Martínez. Se le escapó bajo las piernas a Courtois, que reaccionó a tiempo.

Pero en uno de esos latigazos Japón marcó. Fue tras el arranque del segundo acto. Un buen centro del jugador del Getafe dejó en evidencia a Vertonghen, que no pudo evitar que el balón llegara a Haraguchi y cruzara la pelota a Courtois.

Bélgica se descompuso. Y un nuevo error defensivo, un mal rechace de Kompany, cayó a pies nipones en la media luna. En los de Kagawa, que vio a su lado a Inui. El jugador del Betis paró el balón, miró a Courtois sin que nadie lo amenazara y soltó un latigazo que superó al portero del Chelsea.

El sistema tan elogiado del seleccionador español estaba hecho trizas en ese momento. Los tres centrales eran puestos en evidencia por la velocidad japonesa. Especialmente de Haraguchi, Shibasaki e Inui.

Lukaku estuvo cerca de marcar al rematar de cabeza un centro de Hazard a la hora de juego, justo antes de que Martínez pretendiera un golpe de timón con un doble cambio: Fellaini y Chadli sustituyeron a Mertens y Carrasco.

Antes de que diera tiempo a plasmarse sobre el campo Bélgica acortó distancias en una jugada que delató las carencias niponas. Una mala salida de Kawashima, un despeje al tuntún y un centro de cabeza de Vertonghen que se coló en la portería.

El gol espoleó definitivamente a Bélgica, que con poco estaba de vuelta al partido. Hazard apareció y puso el balón en la cabeza de Fellaini, que empató a falta de un cuarto de hora del cierre.

Kawashima evitó que Bélgica lograra la remontada con tres intervenciones salvadoras, pero no pudo hacer lo mismo en la recta final. Un contraataque de manual echó por tierra las esperanzas niponas.

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