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Carácter, el factor definitivo

  • La remontada ante Japón corrobora que Bélgica ha ganado en personalidad

Los jugadores de la selección belga se felicitan tras la victoria por 3-2 ante Japón, que les dio el pase a cuartos. Los jugadores de la selección belga se felicitan tras la victoria por 3-2 ante Japón, que les dio el pase a cuartos.

Los jugadores de la selección belga se felicitan tras la victoria por 3-2 ante Japón, que les dio el pase a cuartos. / ROMAN PILIPEY / efe

La mayor remontada en un Mundial desde 1970 la protagonizó una selección, Bélgica, acusada en los últimos años de falta de carácter y unidad.

El conjunto dirigido por Roberto Martínez levantó el lunes un partido que tenía perdido: en el minuto 69 perdía 2-0 ante Japón y en Rostov del Don sobrevolaban de nuevo los fantasmas: que Bélgica siempre decepciona, que a la hora de la verdad, esta generación de futbolistas se hundiría otra vez ante una selección menor.

Y nada de eso. En apenas media hora, los goles de Jan Vertonghen (69'), Marouanne Fellaini(74') y Nacer Chadli (94') materializaron una remontada tremenda que colocó a los diablos rojos en los cuartos. En esa ronda les esperan Brasil y Neymar, pero Bélgica demostró ante Japón que tiene garra.

"Bélgica tiene individualidades, pero no es un equipo". Es la frase que se leía el 2 de julio de 2016, en el diario belga Le Soir. El día después a su eliminación en cuartos de final de la Eurocopa de Francia, a manos de Gales.

"Claro que hemos pensado en Gales", admitió Eden Hazard tras el triunfo ante Japón. "Pero esta vez hemos reaccionado de forma grandiosa. Quizás necesitamos partidos así para el futuro", dijo.

Hace cuatro años en Brasil, ganó los tres partidos de la fase de grupos y en octavos de final venció a Estados Unidos. Pero en cuartos fue incapaz de mantener el nivel y cayó ante Argentina. En la Eurocopa 2012 y en el Mundial 2010 ni siquiera hizo acto de presencia. Y en el recuerdo, siempre flotando, el hito de esa generación que alcanzó las semifinales en México 1986.

Lógico que tras tantas penurias, el grupo encabezado por Hazard, De Bruyne o Lukaku tenga tanta exigencia. Son una generación de oro que llegó a Rusia con la pesada mochila de revindicarse. En la primera fase brilló mostrando un poderío ofensivo descomunal. Pero hasta el lunes no había tenido que sobreponerse a ninguna situación adversa. Ahí apareció Japón.

"Esto fue una prueba de carácter para todo el equipo", resumió Roberto Martínez tras la victoria sobre los nipones, culminada con un contraataque de libro en el último suspiro. "Esto demuestra para qué está capacitado este grupo de futbolistas", sentenció. Lo secundó el capitán, Vincent Kompany. "Estábamos en una situación muy difícil y mantuvimos la calma. Demostramos que somos fuertes mentalmente", recalcó el defensor.

Ahora Bélgica necesitará mantener el nivel si quiere batir el viernes en Kazán a Brasil, una de las selecciones más sólidas del Mundial. "Es la gran favorita, pero si quieres ganar un torneo, tienes que ganar a todos los equipos", dijo De Bruyne. "Cuando uno es pequeño sueña con estos partidos", agregó Roberto Martínez.

Decepcionante en sus últimos torneos, Bélgica tiene en Rusia algo que no tenía antes: el carácter.

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