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Cancellara hace añicos el reloj

  • El suizo, con el Mundial de la especialidad en mente, se impone en la crono y Nibali recupera el jersey de líder

El gladiador Espartaco Cancellara (Radioshack) hizo añicos el reloj en la crono de 38'8 kilómetros de Tarazona (Zaragoza) ganando con solvencia, como corresponde a un tetracampeón mundial de la especialidad, en un día en el que Vincenzo Nibali (Astana) volvió por tercera vez a enfundarse el jersey rojo de líder, en otro golpe de autoridad entre los favoritos.

Cancellara en estado puro es victoria segura. El suizo ganó por 37 segundos a su rival directo en el próximo Mundial, el alemán Tony Martin (Omega), en un ensayo, un entrenamiento de calidad que solventó la locomotora de Berna en 51 minutos justos, a una media de 45,6 kms./hora. Y eso que había que subir el Moncayo hasta mitad del recorrido.

Solo Martin, que luce los dos últimos títulos mundiales, se aproximó a Cancellara en segundos. Uno de ellos Nibali, que corrió con la cara desfigurada por la picadura de una abeja en la jornada de descanso. Tenía el rostro como un boxeador, pero el golpe lo dio él. "No pude tomar medicamentos, pero no es ninguna excusa", dijo. Resistieron con nota Nicolas Roche (Saxo Tinkoff) y Alejandro Valverde (Movistar), pese a que el murciano parece abonado al infortunio. Siempre le pasa algo. Esta vez pinchó en la zona de ascenso, perdiendo cerca de medio minuto en la reparación. Además, padeció un problema bastante atípico. Qué original es. "Aunque parezca mentira el mono me quedaba pequeño y no he podido adaptarme bien a la bicicleta". Increíble, pero cierto.

La contrarreloj que partió de la antigua Plaza de Toros de Tarazona dejó un par de víctimas. El abuelo Chris Horner (Radioshack) perdió el maillot de líder y retrocedió al cuarto puesto, a 46 segundos de Nibali, pero no la moral, pues se mostró "convencido de volver a vestirse de rojo". Y ya nadie se ríe. Todos lo creen.

Más difícil lo tendrá Joaquim Purito Rodríguez. La crono del catalán no tuvo nada que ver aquella cronoescalada del Tour en la que acabó tercero. Regaló 1.36 minutos y en la general es quinto a 2.33. Está obligado a quemar las naves en la montaña. Quedan puertos, entre ellos el suyo de la Gallina, cerca de su casa de Andorra, pero al jefe del Katusha le sobran rivales. El Purito explosivo de los muros no ha aparecido. Aún se le espera. Y no le quedará otro remedio que jugar al ataque. El fin de semana tendrá que hablar en Pirineos.

La etapa fue previsible porque estaba Cancellara, y si está en la Vuelta es para llegar al Mundial con la maquinaria a punto. El mismo interés que Tony Martin, aquel que se fugó 175 kilómetros camino de Cáceres y cedió el triunfo a 10 metros de meta. Era una crono apta para escaladores, pero a Espartaco poco le importó, pues en la cima sólo fue superado por Domenico Pozzovivo (AG2R), en 5 segundos. En la bajada la exhibición fue espectacular, pues alcanzó en algunos tramos los 100 kms./hora. La espera en meta mereció la pena, ya que sabía que sus 51 minutos no iban a ser superados. Fue capaz de alcanzar a seis corredores que salieron delante de él escalonados por intervalos de un minuto. Una portento.

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