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Cadismo contra viento y marea

  • Valientes Algo más de 5.000 cadistas plantan cara al mal tiempo y anteponen su apoyo al equipo a los suplementos económicos Competencia Un centenar de jiennenses se hace notar en el Carranza

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Algo más de 5.000 espectadores se dieron cita ayer en el Ramón de Carranza, una cifra importante tratándose de una tarde especialmente fría, lluviosa y marcada por todo lo que se ha comentado durante la semana acerca de lo oportuna que ha sido la decisión del Cádiz de designar el partido como medio día del club.

La tarde no invitaba a salir de casa, pero siempre quedan aficionados fieles cuyo amor por el club va más allá de suplementos económicos. Los habrá que han visto con buenos ojos la medida del club y habrá otros que, estando en contra de la postura, han antepuesto su apoyo al equipo. Otros se quedaron en casa con motivo de una decisión controvertida que ha sido mal gestionada por la entidad amarilla. Estaba en su perfecto derecho de declarar el partido como medio día del club, pero tendría que haber tenido más tacto para explicar a los aficionados el porqué de esta medida, por mucho que estuviera anunciada desde que se diera a conocer la campaña de abonos.

Será por esto, por la lluvia o por el frío, pero en muchos momentos se oía más a la animosa afición del Jaén desplazada hasta Cádiz. Eran poco menos de un centenar, bulliciosos al máximo y respetuosos con la afición local. Jiennenses y gaditanos se quedaron con las ganas de cantar un gol de su equipo, pero disfrutaron con los tantos marcados por el San Fernando en Linares. Unos por la simpatía que siente buena parte del cadismo hacia el cuadro isleño y otros por la antipatía que despierta el Linares en los jiennenses. Cosas de las rivalidades provincianas.

La tarde no invitaba a sacar las manos de los bolsillos para aplaudir ni había muchos motivos para ello, pero a la media hora el público se despertaba para intentar llevar en volandas a un equipo que ha dado muchas alegrías hasta el momento, pero que parece haber llegado a las vacaciones navideñas con el depósito de la gasolina bastante vacío. Hubo incluso enfado con jugadores como Enrique o Juanma, aunque no pasó de ser una reacción muy suave contra ellos.

Tampoco lo pasaban bien en la grada los no convocados. Rubiato lucía un aparatoso vendaje protector en su nariz. En las primeras noches tras la lesión sufrida contra el Granada a duras penas podía conciliar el sueño, pero poco a poco va mejorando. Junto a él estaba Rosu, que aguarda tranquilamente su oportunidad viendo más partidos desde la grada que desde el banquillo. Con Juanma ofreciendo un rendimiento irregular y con el rumano pasando más tiempo como espectador, no se entiende que Gustavo López no tenga sitio en esta plantilla.

En los últimos minutos sí se vivió un ambiente de alta tensión. El arreón del equipo de Gracia motivó a todos los presentes, pero fue un quiero y no puedo. Menos mal que la decepción fue relativa. No hay motivos de queja.

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