fútbol Segunda División B

La Balona da rienda suelta a su buen inicio

Los jugadores del conjunto linense celebran uno de los goles ante la decepción de un rival. Los jugadores del conjunto linense celebran uno de los goles ante la decepción de un rival.

Los jugadores del conjunto linense celebran uno de los goles ante la decepción de un rival. / jorge del águila

La Balompédica volvió a vencer, encadena cuatro jornadas sin conocer la derrota, con un solo gol en contra y se prepara para asaltar el liderato el próximo domingo en el escenario más clásico de toda la Segunda B, el Álvarez Claro de Melilla. Estadísticamente, el primer mes del equipo de La Línea es sencillamente intachable. Otra cosa es que ayer los noventa minutos se hiciesen largos, muy largos, porque al conjunto de Jordi Roger le faltó oler la sangre y ensañarse con un rival que justificó de largo en el Municipal su condición de último clasificado.

En medio del debate sobre si la Balompédica sacaba o no renta de sus ocasiones de gol apareció ayer Gastón Cellerino. Los dos primeros acercamientos de los de casa al marco rival acabaron en celebración. En el primero Ahmed mandó atrás desde la línea de fondo y el argentino, después de titubear un poco, acertó con el marco. Los visitantes reclamaron con insistencia que había existido falta previa del hispano-argelino. Algo en lo que igual hasta llevaban bastantes dosis de razón. En el segundo no hubo dudas. Un pase genial de Juampe al omnipresente Gato, éste atrás y el centrodelantero a la red.

Estaba todo servido para una de esas tardes de empalagamiento. Pero el fútbol se apagó. La Balona se dio por contenta a sabiendas de que el enemigo demostraba menos peligro que un emblanco y se contentó con ofrecer una demostración más de su indiscutible solidez defensiva. Para ser exactos en el 25' hubo un último chispazo de Juampe, pero su disparo se marchó fuera por poco.

Nada más comenzar la segunda parte, Jordi Roger dio entrada a Ismael Chico y fortaleció el doble pivote, que había estado medio huérfano con el desafortunado debut de Pablo Santana. Consiguió su objetivo que era que la Balona pareciese aún más sólida, pero desprovista de fútbol. Tanto que era el Malagueño el que más tenía el balón, pero con un balompié plano, insípido, que nunca hizo temer por el resultado.

Desde esa trinchera la Balona dispuso de dos ocasiones, claras, para haber redondeado el resultado. Dos cabezazos de Sana en los minutos 66 y 71. Ninguno llegó a buen puerto.

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