Deportes

No hay tres sin cuatro

  • Los gaditanos lograrán su mejor marca de triunfos seguidos del curso si suman los tres puntos en el primer duelo casero de la segunda vuelta. Óscar Rubio y Navarrete apuntan a la titularidad.

Casi un mes después del último partido disputado en el estadio Ramón de Carranza, el santuario cadista vuelve a abrir sus puertas en un choque trascendental para el Cádiz, como todos los que restan hasta final de temporada. El conjunto amarillo, segundo clasificado desde hace siete jornadas, recibe en el horario ya habitual de las 12 del mediodía al Marbella, 12º en la tabla, con el inexcusable deber de dejar los tres puntos en casa para sumar 43 y mantener activa la presión sobre el resistente UCAM Murcia (44). La persecución del líder estrecha el margen de error de los hombres entrenados por Claudio Barragán, que hoy no puede contar con los sancionados Sergio Mantecón y Jon Ander Garrido -acumulación de amonestaciones en ambos casos-. Se perfilan como sustitutos Óscar Rubio en el lateral derecho y Nacho Navarrete en el centro del campo.

Esta vez no se prevé que caiga la fuerte lluvia -la predicción en principio es de cielo despejado sobre la capital gaditana con algo de viento y frío- que obligó a aplazar el choque contra el Jaén y la afición cadista podrá ver por fin a su equipo tras el ya lejano duelo contra el Arroyo disputado el pasado 4 de enero. Se trata del primer choque casero de la segunda vuelta en un febrero que alza el telón y deja atrás un mes marcado por un mercado de invierno poco aprovechado por el club, que ha aligerado peso en una plantilla que queda reducida de 20 a 19 componentes, con sólo tres fichas sub'23 cubiertas (Ricardo Alonso, Tomás y Navarrete).

El aterrizaje del mediapunta gaditano Hugo Rodríguez -tras su buen papel en La Hoya Lorca- en la recta final del periodo oficial de incorporaciones es la única cara nueva en una plantilla de la que han salido con la carta de libertad Kike López -con destino al Alcoyano, en el grupo III de Segunda B- y el joven canterano Galindo, ahora en las filas del Sevilla Atlético (grupo IV).

La defensa, la parte más frágil del equipo, se queda sin apuntalar pese a la infructuosa búsqueda de un central hasta el último momento. Ya no le queda otra alternativa al conjunto gaditano que afrontar el futuro de la competición con esas limitaciones en la zona trasera.

Con esos mimbres debe buscar el ascenso el Cádiz en una carrera de fondo que ha superado su ecuador con un equipo inmerso en su mejor momento del curso. Tres victorias consecutivas (frente a Arroyo, Betis B y la más reciente en el campo de La Roda) acumulan los amarillos en las últimas jornadas, que se convertirían en un póquer de lo más oportuno en caso de triunfo sobre el cuadro costasoleño. Sería la mejor racha de la temporada, aunque más que pensar en ese meritorio registro en ciernes, cuerpo técnico y jugadores han trabajado durante la semana (amistoso incluido con victoria por 2-1 contra el Magdeburgo alemán) con la idea de superar a un rival que, a priori, no lo pondrá nada fácil, como ya avisaba el pasado viernes el preparador del equipo amarillo.

El Cádiz parte con el claro papel de favorito no sólo por el potencial que atesora sino por las contundentes cifras que acredita como local. En el fortín del Carranza ha ganado siete partidos, empatado tres y no conoce la derrota. La última vez que volaron puntos fue ante El Palo (1-1) hace más de dos meses. Todos los adversarios que pisaron después el tapete del coliseo gaditano se marcharon de vacío (Lucena, Córdoba y Arroyo) y no fueron capaces de marcar un gol. Pero de nada valen los números cuando empieza a rodar el balón. Si los amarillos son mejores, tendrán que demostrarlo sobre el césped desde el pitido inicial con la habitual receta que mezcla máxima intensidad y calidad.

La vocación ofensiva del Cádiz quedará reflejada una vez más en la alineación que por fuerza ha de ser novedosa. Ni Mantecón ni Garrido se habían perdido un encuentro desde la llegada de Claudio al banquillo, pero las tarjetas pasan factura y hoy les toca descansar. La lógica indica que Óscar Rubio recupera la titularidad en el lateral derecho tres meses y medio después de caer lesionado en el choque copero contra la Balona. El catalán, que ya había disfrutado de minutos en la segunda parte de los dos partidos anteriores (ante Betis B y La Roda), estará sobre el césped desde el pitido inicial en el único puesto, junto con el de pivote defensivo, que carece de recambio natural. Él es el único lateral derecho que hay en la plantilla. Servando y Josete apuntan al centro de la defensa, con Andrés Sánchez en el costado izquierdo, todos por delante de Oinatz Aulestia, una semana más guardián de la portería. La ausencia de Garrido como destructor e la medular deja un hueco que será para Navarrete. No hay más recambios en la media, salvo que el técnico decida adelantar a Josete y colocar a Arregi junto a Servando. Juanma Espinosa desempeñará las tarea de repartidor de juego, escoltado en la banda derecha por Juan Villar. Con la apuesta fija de Jona en punta (lleva ocho goles en los últimos siete encuentros y un total de 12), las duda aparecen en la banda izquierda del ataque y en la mediapunta. Fran Machado, Migue García, Kike Márquez y Airam Cabrera se reparten esos dos puestos y la elección está en manos del míster. Contra el Jaén se había decantado por Fran Machado en la banda y Airam como acompañante de Jona, pero Migue García estaba sancionado. No lo tiene fácil Claudio para tomar la decisión.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios