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El Atlético presiona sin exprimirse

  • Los de Simeone golean a una Real que no opuso resistencia y apremian al Barça en la cabeza

El Atlético resolvió un partido más en el Vicente Calderón. Incontestable por actitud, por ambición, por ocasiones y por goles, doblegó a la Real Sociedad para presionar al Barcelona.

El equipo rojiblanco no necesitó exprimirse en su cuarto duelo en diez días, encarrilado muy pronto, sentenciado nada más comenzar la segunda parte e indiscutible de principio a fin, siempre por encima del decepcionante rendimiento en ataque y en defensa de la Real, derrotada sin discusión después de cinco encuentros.

Porque el Atlético ganó sin apenas debate por los puntos en los 90 minutos, por el máximo interés que le dio al partido, por su potente inicio, por su alineación sin rotaciones, con sólo un cambio respecto al derbi del sábado (Vietto por Fernando Torres), y por la ambición con la que encaró el choque. Y también porque su adversario fue un rival menor, incapaz de encadenar cuatro pases más allá de medio campo, superado en cada sector del juego, controlado y manejado siempre por el Atlético, que sólo tardó ocho minutos en hacer el 1-0. No se había enterado la Real hasta entonces, obstruida por la presión local y por detrás en el marcador con un tanto en propia puerta de Diego Reyes a centro de Koke, ni tampoco se sintió cerca del empate después.

Ni con el 0-0 ni con el 1-0 le generó un solo aprieto real a su rival, tampoco cuando el equipo madrileño propuso sus ataques, casi siempre en una posición cómoda, sin nadie al acecho, para mover el balón cómo y cuando quiso, ni cuando al Atlético le tocó defender. Tuvo dos ocasiones más Godín y otra Griezmann, cuyo disparo lo despejó Rulli, en el primer tiempo, con la invariable sensación de que el 2-0, el de la sentencia, era una mera cuestión de tiempo, aunque el Atlético bajó el ritmo y aunque la Real Sociedad mostró después un aspecto algo más competitivo.

Pero ni cuando aumentó su intensidad lanzó a portería. En una hora de duelo, ni un solo disparo a la meta de Oblak y del Atlético, que se marchó al descanso con el partido que mejor le convenía y con una oportunidad de Vietto, hábil y muy activo todo el duelo, sin determinación primero en el área, pero asistente después.

Porque el Atlético volvió casi del vestuario con el partido resuelto. En 35 segundos marcó el 2-0, en un error más en la salida del balón del equipo donostiarra que le cayó a Griezmann. El francés la puso al desmarque de Vietto, que, a su vez, centró al punto de penalti a la llegada de Saúl. 2-0.

Todo ya estaba solucionado, quizá también antes con el 1-0, cuando Godín dejó su sitio en el campo a Lucas Hernández, en el minuto 53, o cuando Eusebio Sacristán incluyó en el campo a Carlos Vela y Rubén Pardo, de inicio suplentes, para arreglar la nulidad ofensiva de la Real Sociedad.

Pero tan pronto los metió en el campo recibió el tercero, en un penalti de De la Bella sobre Griezmann, transformado por él mismo. Fue cuando la Real tuvo su primera ocasión, un cabezazo al poste; demasiado tarde, tras una hora en la que su fútbol fue intranscendente, ya goleada por el Atlético, que aligeró desgaste camino de otro duelo clave, el domingo con el Valencia en Mestalla.

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