Balonmano | Campeonato de Europa de Dinamarca

Sin respuesta ante Rusia

  • España inicia el Europeo con una contundente derrota, fruto de una mala segunda parte

  • Las pérdidas condenaron al conjunto de Carlos Viver

Nerea Pena trata de atacar ante la expeditiva defensa de dos jugadoras rusas. Nerea Pena trata de atacar ante la expeditiva defensa de dos jugadoras rusas.

Nerea Pena trata de atacar ante la expeditiva defensa de dos jugadoras rusas. / HENNING BAGGER / efe

La selección española femenina de balonmano, actual subcampeona de mundo, comenzó su andadura en el Europeo de Dinamarca con una clara derrota (31-22) ante Rusia en un encuentro en el que no fue capaz de encontrar su juego, ni en defensa, ni en ataque, en la segunda parte. Una circunstancia que acabó por desesperar al combinado nacional, que acabó concediendo un sinfín de pérdidas de balón para ceder una severa derrota.

Y eso que España pareció saltar a la pista con la lección bien aprendida de lo ocurrido el pasado año en el Mundial de Japón, en el que las Guerreras cayeron por un contundente 26-36, ya que, a diferencia de lo ocurrido en Kumamoto, el equipo español, al menos de inicio, dotó de la variedad y paciencia necesaria su juego ofensivo. Si el primer tanto del conjunto español llegó como consecuencia de un penalti provocado por la pivote Ainhoa Hernándes, los dos siguientes llegaron desde la larga distancia con dos latigazos de Nerea Pena.

Un parcial de 10-4 entre el final del primer tiempo y el inicio del segundo acabó con España

Esa circunstancia obligó a salir a las defensoras rusas, lo que permitió a España conectar, como ya hiciera tan brillantemente a lo largo de todo el último Mundial, con su pivote, que forzó un penalti tras otro. Carmen Martín no desaprovechó ese siete metros para poner a España con una esperanzadora ventaja de tres goles (4-7) a los ocho minutos de juego.

Pero esa fluidez ofensiva, por desgracia, no se prolongó y comenzaron a aparecer las pérdidas de balón, el auténtico talón de Aquiles del conjunto de Carlos Viver. Si en los primeros diez minutos España apenas concedió una pérdida, en los siguientes diez sumó hasta cinco y Rusia igualó (8-8) el encuentro.

De la mano de Silvia Arderius, Carmen Campos y, sobre todo, de Almudena Rodríguez, que evidenció su capacidad de lanzamiento, España recuperó no sólo el ritmo ofensivo, sino también la delantera en el marcador (8-11), pero las dos exclusiones consecutivas de Kaba Gassama y Almudena Rodríguez posibilitaron la remontada de Rusia, que logró marcharse con una diferencia de dos goles (13-11) al descanso.

España no sólo no logró enjugar esa desventaja en el arranque de la segunda mitad, sino que vio como crecía aún más hasta alcanzar unos peligrosos cinco goles (20-15) de diferencia. Rusia logró dar un pase adelante en defensa, forzando a las Guerreras a fallidos lanzamientos y continuas pérdidas de balón, que permitieron a su rival desplegar, por primera vez en el encuentro, su juego de contragolpe. Así, a la carrera, el conjunto ruso, que dirige el español Ambros Martín siguió aumentando más y más su ventaja, hasta alcanzar los siete goles (25-18) a falta de poco más de diez minutos para la conclusión.

Una renta que España, ya a la desesperada, trató de acortar pasando a jugar con siete jugadoras en ataque, una fórmula que tampoco funcionó.

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